Granadilla
6 Abril 2021, 23:30
Actualizado 6 Abril 2021, 23:30

La construcción del embalse de Gabriel y Galán, a las orillas de Granadilla, iba a suponer un impulso económico por su idílico enclave, que serviría como abastecimiento de agua potable y riego. Las obras comenzaron en 1952 y tras una serie de proyectos se finalizó en 1961.

Pero lo que se prometía como algo beneficioso para los lugareños de alrededor resultó ser una pesadilla para los vecinos y vecinas de Granadilla.

Corría el año 1955 cuando, por acuerdo del Consejo de Ministros, se decretaba la expropiación de la mayor parte del término municipal de Granadilla. El motivo; la posibilidad de inundación si el caudal del embalse subía, algo que a día de hoy no ha ocurrido.

El Consejo de Ministros decretó en 1955 la expropiación de Granadilla como medida de precaución ante una eventual subida del caudal del nuevo embalse Gabriel y Galán, algo que a día de hoy no ha ocurrido nunca.

El éxodo masivo que se produjo en los años posteriores se extendió hasta principio de los 60, con el pago de las indemnizaciones correspondientes. A partir de esa fecha, las fincas y el pueblo pasaron a manos de la Administración del Estado y sobre ellas no se podía reclamar derecho alguno.

Montados en camiones, los habitantes del pueblo iban dejando atrás su vida, como hasta ahora la conocían. Muchos se resistieron hasta el último momento, hasta 1965 cuando salieron los últimos vecinos.

Los habitantes del pueblo tuvieron que abandonar sus casas en muchos casos montados en camiones. Los últimos en salir de Granadilla lo hicieron en el año 1965

En la actualidad, esta localidad sigue siendo visitada por sus antiguos moradores, dos veces al año. Pero Informe Extremadura ha podido acceder a su interior, acompañado de algunos de esos vecinos a los que, en sus palabras, “arrebataron su historia”.

Ellos nunca han olvidado sus raíces, llegando a formar la Asociación Hijos de Granadilla con el objetivo de que les dejen regresar a lugar que les vio nacer.

 

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