CONSUMO

UCE alerta del "impuesto a la comodidad": la comida preparada cuesta más y suele ser menos saludable

La organización de consumidores compara varios productos habituales y asegura que opciones como los sándwiches, las tortillas o las cremas duplican su precio frente a las elaboradas en casa

Extremadura
Alimentos preparados en un supermercado.

Pixabay Alimentos preparados en un supermercado.

28 Agosto 2026, 18:32 | Actualizado 28 Agosto 2026, 18:42

La Unión de Consumidores de Extremadura (UCE) ha advertido sobre el coste económico y nutricional de los alimentos preparados y listos para consumir, una opción cada vez más habitual entre las familias por falta de tiempo y por la percepción de que resulta más barata. Sin embargo, la organización sostiene que esa sensación de ahorro es "un espejismo" y que optar por estos productos supone pagar un auténtico "impuesto a la comodidad".

Según explica la asociación, muchas familias están sustituyendo alimentos frescos por comidas preparadas para intentar ajustar su presupuesto mensual. Tras analizar siete productos habituales, UCE concluye que las versiones envasadas suelen ser más caras y contienen ingredientes de menor calidad nutricional.

Entre los productos estudiados destacan:

  • Sándwich de jamón y queso: elaborarlo en casa con pan integral, jamón cocido extra y queso puede costar alrededor de 70 céntimos, frente a más de 1,20 euros de algunas versiones comerciales. Además, la organización alerta de la presencia de azúcares añadidos, preparados lácteos y elevadas cantidades de sal.
  • Tiras de pollo horneadas: mientras que el kilo de pechuga fresca ronda los 7 u 8 euros, las tiras envasadas pueden superar los 15 euros por kilo. UCE señala que estos productos suelen incorporar agua retenida mediante estabilizantes y una elevada cantidad de sal.
  • Tortilla de patatas: una ración casera puede costar unos 50 céntimos, mientras que una envasada suele duplicar ese precio. Según el informe, muchas utilizan aceite de girasol refinado en lugar de aceite de oliva y presentan un mayor contenido en sal.
  • Hummus: preparar medio kilo en casa con garbanzos, tahini y aceite de oliva puede costar unos 1,50 euros. Sin embargo, algunas tarrinas comerciales de 200 gramos alcanzan precios similares, lo que incrementa considerablemente el coste por kilo.
  • Guacamole: la asociación indica que las versiones industriales incorporan conservantes, aromas y otros ingredientes añadidos, mientras que prepararlo en casa permite mantener una mayor proporción de aguacate por un precio similar o incluso inferior.
  • Crema de calabacín y otras verduras: un litro elaborado de forma casera cuesta menos de dos euros, frente a los cuatro o cinco euros que pueden alcanzar algunos productos comercializados. Además, UCE recuerda que muchas versiones envasadas añaden nata, almidones, aceites refinados o sal para reforzar el sabor.
  • Tomate frito: aunque en algunos casos pueda resultar más económico, la organización advierte de que muchas marcas incorporan cantidades elevadas de azúcar para corregir la acidez del producto.

A juicio de UCE, la actual inflación ha favorecido el auge de estos alimentos al presentarse como una alternativa económica frente a los productos frescos. Sin embargo, sostiene que el ahorro es únicamente aparente y que el consumidor termina pagando más por productos con una composición nutricional menos recomendable.

Por ello, la asociación recomienda revisar las etiquetas, comparar el precio por kilo o litro y apostar, siempre que sea posible, por la cocina casera y los productos frescos de temporada