SOCIEDAD FILARMÓNICA Y JONDE
Mefistófeles afina en Badajoz: la JONDE toca Fausto esta noche
La JONDE cierra hoy en Badajoz su Encuentro de Verano con la Sinfonía Fausto de Liszt, dirigida por Donato Renzetti, y con el trombonista pacense David Castillo en la formación.
Hay una edad en la que uno todavía cree que se puede vender el alma. No literalmente, claro —ya me entienden—, pero oh, qué bien pensar en Robert Johnson, por ejemplo. ¿Conocerá esta gente a Robert Johnson? Podríamos hablar de jugárselo todo a una sola carta: el instrumento, las horas de estudio que nadie ve, la beca que no llega o llega, el profesor que te exige más de lo que crees poder dar. A los dieciséis, a los diecinueve, a los veinte años, uno todavía firma ese pacto sin pestañear. Después, con los años, empieza a leer la letra pequeña. Por eso, la Sinfonía Fausto de Liszt, esa partitura que retrata a un hombre dispuesto a entregarlo todo por el conocimiento (porque se basa en el Fausto de Goethe) encaja con una precisión casi incómoda en una orquesta hecha enteramente de gente de esa edad.
La obra, en su versión orquestal, tiene tres movimientos y tres caracteres: Fausto, el que pacta; Gretchen, la que ama y paga por ello; Mefistófeles, el que tienta y se ríe. No hace falta haber leído a Goethe para entenderlo —aunque ayuda y es un placer—; basta con tener veinte años y saber ya, aunque sea de forma confusa, que la vida te va a pedir renunciar a unas cosas a cambio de otras. Eso es exactamente lo que hoy, 30 de junio, a las 20:00 horas, en el Palacio de Congresos Manuel Rojas de Badajoz, van a tocar 95 músicos de entre 19 y 27 años: una orquesta entera firmando, cada noche de ensayo, ese mismo pacto con la música.
Al frente, el maestro italiano Donato Renzetti, una de las batutas más reconocidas de la escuela italiana. Y detrás del proyecto, sosteniéndolo desde 2020, Ana Comesaña, violinista nacida en Kiev en 1972, catedrática del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y primera mujer en la especialidad de cuerda con arco de esa institución desde su fundación en 1830. Qué bonito esto y qué triste. Quizá dirigir una orquesta joven sea, sobre todo, paciencia. Pero también es esto: elegir Fausto, y no una obra más amable, para que noventa y cinco veinteañeros se midan con la pieza completa, que no es fácil.
Entre esos noventa y cinco hay uno que es de aquí. David Castillo, trombón tenor, 21 años, empezó a estudiar en el Conservatorio Juan Vázquez de Badajoz con seis. Desde entonces ha tocado con la Gustav Mahler Jugendorchester, con la Royal Concertgebouw Young Orchestra, en el Konzerthaus de Berlín y en el Festival de Salzburgo, y estudia ahora en la Universidad Mozarteum con Dany Bonvin. Esta noche toca en su ciudad, después de haberse olvidado algo del calor pacense.
Nos lo cuentan en esta entrevista.
Y felices 30 años a la Sociedad Filarmónica de Badajoz, que es una de las mejores del país.


