“Que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva…” La famosa canción infantil tiene su origen en una imagen real que se encuentra en Esparragosa de Lares, Badajoz, y que este mes se ha convertido en protagonista no solo de la devoción local, sino también de las redes sociales. La Virgen de la Cueva ha sido la imagen más nombrada y compartida en la región durante las últimas semanas, debido a la intensidad de las precipitaciones y a la tradición de pedir su intercesión para que llueva.
La ermita se eleva en plena roca sobre la comarca de La Siberia, con vistas imponentes al embalse de La Serena. Para llegar hasta la cima, a 679 metros de altitud, es necesario subir 315 escalones por la senda de Los Embalses, un recorrido que combina esfuerzo y recompensa, culminando en una panorámica que deja sin aliento. Descrita por Madoz como “colgada de la más dura roca, cual nido de águila”, la ermita mantiene la fuerza del paisaje y la solemnidad de la devoción.
En el interior, un retablo barroco alberga la talla de madera de la Virgen, reemplazo de la original desaparecida durante la Guerra Civil. A sus pies se encuentra la Casa del Santero, levantada por la Orden de Alcántara como residencia del encargado de custodiar a la patrona y refugio de peregrinos. Recuperada en 2000, sigue albergando actividades de culto y devoción, manteniendo viva la historia del santuario.
La Virgen de la Cueva continúa siendo el corazón de la vida religiosa y cultural de Esparragosa de Lares. Su hermandad organiza las fiestas patronales y la Virgen ostenta el Título de Alcaldesa Honorífica a perpetuidad. Este mes, frente a su imagen, los vecinos han compartido su devoción en un video que ya recorre las redes, mostrando cómo tradición, identidad y actualidad se mezclan para mantener viva la presencia de la Virgen de la Cueva en la memoria colectiva de la región.