Antonio Tejero durante el intento de golpe de Estado el 23 de febrero de 1981 - Imagen de archivo
Este lunes, 23 de febrero de 2026, se conmemoran 45 años del histórico intento de golpe de Estado en España, un día que marcó un antes y un después en la historia reciente del país. El 23-F tuvo lugar en 1981, cuando un grupo de militares, liderados por el teniente coronel Antonio Tejero, irrumpió en el Congreso de los Diputados mientras se celebraba la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno.
El golpe fue detenido gracias a la oposición del rey Juan Carlos I, quien se mantuvo firme en su apoyo a la democracia. Su intervención televisada en favor de la Constitución de 1978 y su condena pública al alzamiento fueron clave para el fracaso de la operación y para que España siguiera su camino hacia la consolidación democrática.
Un día de tensión
El 23-F comenzó con el asalto de los golpistas al Congreso. Durante más de 18 horas, el país estuvo a la espera de una resolución, con rumores de la posible participación de más facciones militares en distintos puntos del país, lo que se tradujo en un clima de gran tensión. Sin embargo, la firmeza de las instituciones y el respaldo popular a la democracia lograron que el golpe fuera sofocado.

El 23-F es recordado, además, como un punto de inflexión en la transición española, ya que a partir de ese momento se reforzó la estabilidad política del país, consolidándose la democracia que, en 1978, se había iniciado con la Constitución.
Lugar Inmaterial de Memoria Democrática
Una semana después del intento del golpe de Estado se produjeron varias manifestaciones para defender la democracia, y desde el Gobierno han anunciado que se van a instalar placas y paneles en homenaje a estas concentraciones, que serán reconocidas oficialmente como un Lugar Inmaterial de Memoria Democrática.
Las protestas, que reunieron a cientos de miles de personas en ciudades como Barcelona, Valencia, Sevilla, y Zaragoza bajo el lema "Por la libertad, la democracia y la Constitución", fueron cruciales para defender el orden constitucional.