15 Abril 2026, 8:29
Actualizado 15 Abril 2026, 08:29

La organización ecologista SEO/BirdLife ha coordinado durante el mes de enero de 2026 el estudio de las aves acuáticas invernantes que acogen los humedales de Extremadura, dentro de un censo internacional promovido por Wetlands International, que muestra, entre otras conclusiones, un declive de las aves acuáticas invernantes, especialmente en el grupo de los gansos y las anátidas.

Este censo, que se desarrolla anualmente desde 1967 en humedales de más de 100 países, se viene realizando con regularidad en Extremadura desde el año 2021.

En esta edición han colaborado más de 66 participantes, entre ellos personal de la Universidad de Extremadura y asociaciones como la Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura (ADENEX), para muestrear hasta 414 humedales de relevancia en la comunidad autónoma.

El método de censo consiste en el recuento por especies de todos los ejemplares observados en cada humedal, con ayuda de material óptico y desde tantos puntos de observación como sean necesarios.

En 2026 se ha obtenido la mayor riqueza de especies de la serie histórica en Extremadura, con 77 especies de aves acuáticas observadas. El número total de individuos detectados ha sido de 122.295 ejemplares, una cifra 1.810 aves superior a la de 2025, pero significativamente inferior a la de 2024, cuando se avistaron 153.156 aves.

Estas fluctuaciones interanuales evidencian la importancia del seguimiento continuado en el tiempo de estas poblaciones invernantes para poder establecer tendencias fiables por especie.

Menos aves invernantes

Los cambios en las áreas de cría, en otras zonas de invernada y en la meteorología condicionan la presencia de aves en España. Así, los inviernos más suaves en latitudes norteñas, junto con una mayor disponibilidad de alimento, reducen la llegada de individuos al sur de Europa, lo que implica que, en el actual escenario de cambio climático, se estén alterando las rutas migratorias y las áreas tradicionales de invernada.

Este acortamiento de la migración y de la invernada, unido a otros factores como el aumento y posterior disminución de la superficie de arrozal en Extremadura durante la última década, ha provocado que especies como el ánsar común, que selecciona grandes embalses y cultivos inundados, apenas se haya registrado en este censo.

La evolución de esta especie, que ha pasado de 23.175 aves en 2013 a mínimos históricos en 2026, con solo 1.171 individuos avistados, coincide con los últimos análisis a escala nacional, que evidencian un “declive fuerte” y estadísticamente significativo, en torno al –11,4 % anual, lo que apunta a un deterioro preocupante de su estado poblacional.

En comparación con el periodo 2012-2014, se han observado 65.000 aves menos en total, destacando que más de 50.000 patos han dejado de contabilizarse en los humedales extremeños, con pérdidas superiores al 50 % en la invernada de especies como la cerceta común o el ánade friso.

Este declive progresivo y la desaparición en varias localidades clave también se extiende a otras especies como la focha común, que ha pasado de 5.467 ejemplares entre 2012 y 2014 a 3.186 individuos en 2026.

Humedales que piden ayuda

A pesar del incremento de especies como el morito común o la espátula común, que antes solo estaban presentes en época estival y que ahora también se detectan en invernada, con 2.339 y 210 ejemplares respectivamente, el crecimiento más acusado se corresponde con una especie exótica invasora, el ganso del Nilo, ya presente en 129 humedales muestreados.

Entre los humedales donde se ha detectado esta especie invasora se encuentran el Complejo Lagunar de La Albuera y el Embalse de Orellana, ambos designados como Humedales de Importancia Internacional y protegidos por la Convención de Ramsar.

Según un estudio reciente del proyecto LIBERA, estos dos enclaves presentan niveles muy elevados de contaminación del agua, superiores a 5.000 ng/L en La Albuera y por encima de 1.000 ng/L en Orellana.

Las aves acuáticas presentan una elevada concentración espacial en determinados entornos, por lo que estas alteraciones, junto con otros impactos derivados de cambios hidrológicos, agrícolas o climáticos, incrementan notablemente su vulnerabilidad.

Por todo ello, SEO/BirdLife reclama la elaboración de un inventario de humedales de Extremadura, una de las pocas comunidades que aún no lo ha desarrollado; además de aprobar y actualizar los planes de gestión de los humedales de la Red Natura 2000, incluidos los humedales Ramsar, cada vez más deteriorados, y revisar y cumplir los caudales ecológicos fijados en los Planes de Cuenca.