25 Febrero 2026, 20:13
Actualizado 25 Febrero 2026, 21:17

Diego, Javi y José Antonio Meneses, hijos de Francisca Cadenas, junto a su marido, Diego, abren las puertas de su casa a Canal Extremadura para compartir, con serenidad y valentía, cómo afrontan estos casi nueve años de ausencia. Su testimonio refleja la fortaleza de una familia que, pese al dolor acumulado, no pierde la esperanza de que se haga justicia.

José Antonio Meneses

El programa ‘Conexión Extremadura’ regresa a Hornachos casi una década después de la desaparición de Francisca. Su hijo pequeño, José Antonio, fue la última persona de la familia que la vio. La despidió en la puerta de casa alrededor de las diez y media de la noche, antes de salir junto a Antonio, Adelaida y la hija de ambos para acompañarlos hasta la calle Hernán Cortés, donde tenían el coche.

A la salida, Francisca coincidió con su marido y otro de sus hijos. A José Antonio le dijo: “Ahora vengo y te hago la cena.” Pero no volvió.

Su hijo, ante la tardanza, asegura que aquella misma noche sintió una corazonada, la intuición de que a Francisca le había ocurrido “algo”.

Llamó a Antonio para preguntar si su madre se había ido con ellos, como había sucedido otras veces cuando la pequeña lloraba. La respuesta fue clara: “No, a tu madre la dejé entrando en el callejón.”

 

Tras preguntar a varias vecinas, volvió a llamar a Antonio. La respuesta fue la misma. Desde ese instante han pasado nueve años.

Otro vecino, Carlos Guzmán, asegura haberse cruzado con Francisca a mitad del callejón, un tramo de apenas 50 metros.

Francisca Cadenas

“La clave de esta desaparición está en esos 30 metros”, afirma José Antonio Meneses. Justo entre la entrada del callejón y la vivienda en la calle Nueva.

La pregunta que se repite día tras día es siempre la misma: ¿Qué pasó?

Su hijo describe la situación como dramática, marcada por la incertidumbre y la necesidad de comprender por qué le ocurrió a ella. “Nunca sabemos el demonio que puede haber detrás de una persona”, reflexiona. “Tú puedes ver a alguien normal, pero detrás puede haber un asesino.”

 

Y añade: Esta desaparición puede ser un asesinato perfectamente. Para que mi madre no gritara ni nadie escuchara nada, creo que quien la hizo desaparecer tenía medidos los tiempos. Sabía la hora a la que salía... Creo que estaba premeditado.”

Tras nueve años, la familia reconoce que es consciente de que no volverá a ver a Francisca. Pero mantienen firme su reivindicación: justicia.

“La persona que hizo desaparecer a mi madre ha disfrutado nueve años de una libertad que no le pertenece. Esa persona debería estar en la cárcel.”

Confían plenamente en la labor de la UCO: “Lo van a resolver.”