10 Marzo 2026, 13:58
Actualizado 10 Marzo 2026, 13:58

Extremadura mantiene en activo a 153 médicos que continúan trabajando tras alcanzar la edad de jubilación, una medida extraordinaria que el Gobierno central puso en marcha en 2022 y que se ha ido prorrogando para paliar la falta de profesionales en la sanidad pública. De ellos, 70 son médicos de familia y 2 pediatras, mientras que el resto pertenece a otras especialidades.

Uno de estos profesionales es José María Villegas, médico de familia de 67 años que continúa atendiendo consultas. Explica que acogerse a la jubilación activa le aporta “sentirse necesario, mantenerse intelectualmente activo y una mejor vida social, también desde el punto de vista económico”. Con este sistema, los facultativos perciben el 75% de su pensión contributiva, además de su salario habitual.

Pero, más allá de la continuidad vocacional, la medida responde a una necesidad estructural de la Administración. “No surge solo del compromiso. La Administración necesita médicos con experiencia que den el 100% desde el primer día, porque no hay suficientes para cubrir las plazas vacantes”, señala Villegas.

La realidad lo confirma: el 60% de las plazas de médico de familia convocadas por el Servicio Extremeño de Salud (SES) quedan desiertas. En la última convocatoria, celebrada el 9 de noviembre, se presentaron 270 aspirantes, pero solo 91 habrían aprobado, cuando el SES ofertaba 231 plazas. Una situación que el Servicio Extremeño de Salud reconoce como urgente y para la que asegura que ya trabaja en soluciones, recordando además que se trata de un problema que afecta también a otras comunidades autónomas.

Desde el Sindicato Médico de Extremadura (SIMEX) ya habían alertado de esta situación y de las quejas de los propios opositores por la dificultad de la prueba, un factor que, unido al déficit de profesionales disponibles, agrava aún más la cobertura asistencial.

Mientras tanto, Extremadura continúa apoyándose en los médicos en jubilación activa para sostener los centros de salud y garantizar la atención. Una medida temporal que, según profesionales y sindicatos, no podrá sostenerse sin una planificación más profunda que permita atraer y retener médicos en la región.