28 Febrero 2026, 16:05
Actualizado 28 Febrero 2026, 16:05

En un municipio de poco más de 6.500 habitantes, la AD Moraleja se ha convertido en un ejemplo de resistencia deportiva. El conjunto cacereño milita por cuarto año consecutivo en Tercera FEB, un hito poco común en pueblos tan pequeños y que lo sitúa entre las localidades con menor población de España con representación en categoría nacional. Un logro deportivo y social que el club quiere reforzar con la creación de una nueva escuela de baloncesto para los más pequeños.

La historia reciente del Moraleja es la de un David contra muchos Goliats. Compiten en inferioridad de recursos frente a ciudades mucho mayores, pero con una motivación que va más allá de la clasificación. Actualmente, el equipo se encuentra en la parte baja de la tabla, con solo dos victorias esta temporada, aunque el vestuario sigue convencido de que el camino recorrido ya es un éxito. “Si lo llegamos a conseguir será maravilloso, y si no habrán sido cuatro años espectaculares”, asegura el jugador Jesús Caro.

El club debutó en categoría nacional en 2002, cuando la liga se conocía como EBA, con un estreno inolvidable en el mítico pabellón Magariños ante el filial de Estudiantes. Dos décadas después, encadenan cuatro campañas seguidas en Tercera FEB, algo que ni ellos mismos imaginaban. “Nunca pensamos que íbamos a durar tanto, porque somos un pueblo pequeño y el apoyo del público es el que nos ha llevado hasta aquí”, explica el segundo entrenador y directivo, Víctor Manuel Pascual.

Ese apoyo del municipio es, de hecho, el motor que mantiene vivo al club. El pabellón se queda pequeño en muchos partidos por la cantidad de gente que acude. Es un intercambio constante: el club da baloncesto al pueblo, y el pueblo sostiene al club. Lo confirma su presidente y entrenador, Nino Méndez: “Muchos de los chavales que están aquí eran niños que nos veían en las gradas, y ahora son entrenadores y jugadores. La idea es que esto sea una familia, una cadena”.

Méndez, quien jugó en el equipo hasta los 50 años, es la figura que encarna este proyecto. Se dedica a la educación y es referente deportivo en la localidad… la prueba de que desde los municipios más pequeños también se puede aspirar alto. Su visión es seguir creciendo desde la base: el próximo año quieren poner en marcha una escuela de baloncesto que garantice relevo generacional.

Moraleja es el reflejo de una superación constante y supone el ejemplo de salir adelante…para que la fábula siga teniendo una buena moraleja.