HÉROE LOCAL

La historia de Tito: de Madrid a Siruela en busca de un futuro mejor

El joven llegó hace apenas una semana junto a su familia gracias a la Fundación Madrina, ya ha marcado su primer gol con el equipo local y se ha convertido en un símbolo de integración y esperanza

Fútbol
Tito, Jugador AD Siruela

Canal Extremadura Tito, Jugador AD Siruela

24 Septiembre 2026, 20:59 | Actualizado 24 Septiembre 2026, 21:39

La vida puede cambiar para bien en tan solo una semana. En apenas ese tiempo, Tito y su familia, salieron de Madrid en busca de una vida mejor. Los han acogido en Siruela y allí, Tito, ya hace goles para el el equipo de la localidad. "El fútbol es mi vía de escape, es mi sueño, es mi pasión", ha destacado a Extremadura Deportes. 

La Fundación Madrina está detrás de un sueño que no sabemos si terminará llevándolo a triunfar en el fútbol, pero seguro que le ha acercado a tener una mejor vida. Sus caminos se cruzaron sin saber que ya se estaban necesitando. Y es que Tito y su familia, han pasado de dejar en Madrid toda una vida atrás a convertirse, en apenas una semana, en los héroes locales de Siruela.

"Ha sido inesperado para mí porque no sabía que iba a salir de titular y que iba a marcar gol", explica Tito. Él es el autor del gol, pero la que lo apostó todo por darles una vida mejor es su madre. Purificación, de Guinea Ecuatorial, dejó la capital para llegar a Extremadura de la mano de la Fundación Madrina y de sus siete hijos. Sus hermanos están orgullosos y le apoyan porque saben que el fútbol es lo que Tito quiere.

Como caído del cielo

Su historia parece escrita por la urgencia del que necesitaba que se encontraran. El entrenador del Siruela, Antonio Banesto, dice que "Tito ha sido una bendición de Dios porque nos ha llegado caído del cielo. Un chaval que como persona es un encanto y como jugador es muy bueno y muy profesional". 

Y de la calle al campo de fútbol a soñar. Así nos ha contado Tito su llegada al pueblo y al equipo: "cuando llegué estuve unos tres días sin jugar, solo entrenando con mi hermanito en la carretera, y un vecino me preguntó si yo quería jugar, me dio el contacto del segundo entrenador, vine a probar y pues empecé a jugar y entrenar con ellos". 

Su gol y la victoria ante el Entrerrios no es el premio de la historia. El premio es a la valentía de querer más y mejor y, sobre todo, apostar por ellos.

Te puede interesar