ACCIDENTE FERROVIARIO

Un cacereño superviviente del accidente de tren en Urda: “Me tapé la cabeza y cerré los ojos”

Carlos López Díaz viajaba en el tren Iryo cuando se produjo la colisión. Tras el impacto, ayudó a otros pasajeros atrapados entre los restos del convoy

Extremadura

Cedida Juan Carlos López Díaz, superviviente accidente ferroviario Urda

29 Octubre 2026, 13:48 | Actualizado 29 Octubre 2026, 14:38

El cacereño Carlos López Díaz, de 53 años, viajaba desde Madrid hacia Sevilla para asistir a una reunión de trabajo cuando le sorprendió el accidente ferroviario de Urda (Toledo).

En declaraciones al programa ‘El Sol Sale por el Oeste’ de Canal Extremadura Radio, López Díaz ha trasladado su recuerdo a las víctimas y a sus familias. “Acordarme de las familias que han perdido a tanta gente”, ha expresado con emoción, al tiempo que ha reconocido sentirse afortunado por seguir con vida pese a las contusiones sufridas. “Estoy magullado, con dolores por todo el cuerpo”, ha explicado.

“Volamos por los aires”

Carlos trabaja en CECA y viajaba por motivos laborales junto a dos compañeras en el tren de Iryo que cubría la ruta entre Madrid y Sevilla. Según ha relatado, el convoy permaneció detenido entre diez y quince minutos antes de que se produjera el impacto.

“Íbamos en el penúltimo vagón. Tras el impacto, volamos por los aires, con asientos volando y cristales rotos. Todo fue muy rápido. Giramos varias veces. Hasta que impacté contra el suelo, me tapé la cabeza y cerré los ojos”, ha recordado. Durante esos instantes, ha confesado que llegó a pensar que no sobreviviría. “Pensé: de esta no salgo. Estoy esperando el impacto que me va a reventar”, ha relatado. Afortunadamente, ese desenlace nunca llegó.

Tras la colisión llegó el silencio. “Se paró todo, hubo un silencio y luego gritos”, ha señalado. Fue entonces cuando comenzó, junto a sus compañeras, a ayudar a otros viajeros atrapados entre los restos del tren.

Ayuda entre los pasajeros

El superviviente ha narrado algunas de las escenas vividas tras el accidente. “Veo un brazo y me dice: ‘estoy atrapado’. Fui consciente de que mi vagón había volcado y pedí ayuda”, ha explicado.

Entre los afectados se encontraba también David, un jesuita extremeño al que encontraron entre los hierros del convoy. “Decía que no podía respirar, pero estaba bien”, ha recordado. Asimismo, localizaron a otra pasajera que permanecía boca abajo y sangraba tras el impacto. “Entre todos le sujetamos la cabeza mientras esperábamos a que llegaran los equipos de emergencia”, ha añadido.

“Somos extremeños, duros como el leño”

Durante la entrevista, López Díaz no ha podido contener la emoción al recordar a algunas de las personas con las que compartió aquellas horas dramáticas. Entre ellas, el propio David. “Le dije: ‘somos extremeños, duros como el leño’”, ha contado.

El cacereño también ha querido agradecer la solidaridad recibida por parte de los vecinos de Urda, que atendieron a los viajeros tras el accidente. Según ha relatado, fueron trasladados al polideportivo de la localidad toledana, donde recibieron ayuda y acompañamiento. “La gente del pueblo fue fantástica”, ha destacado. Posteriormente, compañeros de trabajo acudieron a recogerles y les trasladaron al Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde recibieron asistencia sanitaria y apoyo psicológico.

Aunque él se encontraba ayudando en uno de los vagones menos afectados, ha reconocido que sus compañeras presenciaron escenas especialmente duras. “Vieron cosas horribles”, ha explicado. Por ello, ha deseado que una tragedia como esta no vuelva a repetirse: “Que no se vuelva a repetir nunca más”.