ARQUEOLOGÍA
El Museo Nacional de Arte Romano recupera el rostro de una diosa del inframundo
Una investigación permite identificar y reunir la cabeza con su escultura, expuesta ahora casi completa en el MNAR
Los almacenes del Museo Nacional de Arte Romano (MNAR) siguen ofreciendo hallazgos sorprendentes. El último descubrimiento ha permitido recuperar el rostro de una diosa del inframundo, que en su momento fue almacenado sin vincularlo a su cuerpo, ya expuesto en la colección permanente. Ahora, ambas piezas vuelven a mostrarse juntas, aunque el conjunto continúa incompleto por la ausencia de elementos como los brazos.

La conservadora del museo, Nova Barrero, ha explicado que el hallazgo se produjo durante una investigación sobre joyas, al revisar la procedencia de la cabeza. “Vimos que encajaba perfectamente y que habíamos recuperado parte del rostro de esta diosa infernal”, ha detallado. De este modo, la escultura adquiere una nueva dimensión y permite al visitante contemplarla prácticamente reconstruida.
A pesar del avance, la identidad exacta de la figura aún no se ha determinado. La falta de los brazos impide conocer qué portaba la diosa, un elemento clave para su identificación. No obstante, la presencia de serpientes a sus pies apunta a su vinculación con el inframundo. “Podría ser Bona Dea, Demeter o la Magna Mater”, ha señalado Barrero, quien también baraja que se trate de Proserpina, la divinidad que, según la mitología, pasa parte del año en el Hades.

Un conjunto de culto mistérico
La escultura forma parte de un conjunto mayor integrado por tres figuras sedentes. Según la investigadora, este grupo podría representar la conocida triada de Plutón, Ceres y Proserpina, vinculada a los ritos eleusinos. “Podemos interpretar este conjunto como el clásico de Plutón, Ceres y Proserpina, esa tríada relacionada con ritos eleusinos, relacionados con culto y tradición mistérica”, ha subrayado.
Estas piezas habrían formado parte de espacios dedicados a cultos mistéricos y orientales, creencias introducidas en Augusta Emérita por los legionarios romanos. De hecho, en la ciudad se tiene constancia de la existencia de un Mitreo, templo dedicado al dios persa Mitra.
La luz sobre el pasado
Con su incorporación a la exposición, la escultura revela nuevos detalles sobre las prácticas religiosas de la época. Por ejemplo, el lóbulo de la oreja perforado indica que la figura portaba pendientes, probablemente como ofrendas rituales. Estos elementos permiten entender mejor los vínculos entre religión, vida cotidiana y creencias en la antigua Roma.
De este modo, el MNAR no solo recupera una pieza escultórica, sino también una parte de la historia y de los anhelos y peticiones de quienes habitaron la ciudad hace siglos.


