SECUELAS
"Ahora mismo no puedo pasar por ahí. No estoy preparada"
Cinco meses después del socavón entre Logrosán y Berzocana, la carretera vuelve a abrir, pero Mari Carmen Rebollo aún arrastra consecuencias físicas y psicológicas del accidente
"Ahora mismo no puedo pasar por ahí. No estoy preparada". Mientras la carretera entre Logrosán y Berzocana recupera la normalidad tras cinco meses de obras, para Mari Carmen Rebollo la reapertura no supone el final de la historia. "Ese río de lodo y esas imágenes aún no se han borrado", reconoce la conductora que el pasado 12 de febrero cayó con su coche al socavón que se abrió de forma repentina en la vía.
Aquella fecha quedó marcada para siempre en su calendario. "Es mi segundo cumpleaños", subraya. Aquella madrugada se dirigía a trabajar en unas condiciones meteorológicas muy adversas. "Salí de casa asustada por el tiempo, pero conduciendo con precaución". De hecho, había decidido salir antes de lo habitual porque la carretera acumulaba cada vez más gravilla y barro y la niebla dificultaba la visibilidad.
Sin tiempo para reaccionar, el firme desapareció bajo su vehículo. Mari Carmen logró sobrevivir y, además, evitar que el accidente tuviera consecuencias aún peores. "Yo salvé la vida e incluso pude salvar otras más", explica. Tras conseguir ponerse a salvo, llamó a los dos compañeros que circulaban detrás de ella para advertirles del enorme socavón.
Las secuelas no terminaron con el rescate. A mediados de abril pudo reincorporarse a su trabajo, aunque el proceso de recuperación continúa. "He necesitado y sigo necesitando ayuda psicológica y el apoyo de mi familia y de mis amigos", relata. También sufrió un importante deterioro físico tras el accidente y ha tenido que someterse a rehabilitación.
La reapertura de la carretera supone una buena noticia para los vecinos de la zona, que durante estos meses han tenido que utilizar itinerarios alternativos. Mari Carmen también se alegra por ellos. "Para la zona es importante que la vía se haya reparado", asegura.
Sin embargo, para ella el camino aún no ha terminado. "Por mucho que se haya abierto, ahora mismo no puedo usarla. No estoy preparada para pasar por ahí, de momento", confiesa. La carretera ya está reparada, pero el recuerdo de aquel 12 de febrero sigue muy presente. Porque hay daños que pueden arreglarse con maquinaria y obras, y otros que necesitan mucho más tiempo para cicatrizar.