ARQUEOLOGÍA

El Cerro de la Breña, un enclave esencial para entender la Extremadura de hace 2.000 años

El equipo de investigadores concluye este lunes una campaña de prospección desarrollada durante el mes de agosto para conocer cómo se organizaba y controlaba el territorio en torno a este asentamiento

Imagen generada con IA El Cerro de la Breña hace 2.000 años: recreación del gran poblado fortificado de la Segunda Edad del Hierro junto al Tajo.

31 Agosto 2026, 07:43 | Actualizado 31 Agosto 2026, 08:19

El Cerro de la Breña vuelve a demostrar su enorme potencial arqueológico. El equipo de investigadores que durante todo el mes de agosto ha trabajado en este enclave de Talaván concluye este lunes una nueva campaña de prospección con un objetivo: entender qué papel desempeñó este asentamiento y cómo se articulaba el territorio a su alrededor hace más de 2.000 años.

Los trabajos, en los que participan investigadores del Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC-Junta de Extremadura) y de las universidades de Valladolid y Salamanca, ponen el foco no solo en el propio castro, sino también en su área de influencia. La intención es reconstruir cómo se distribuía la población, qué actividades se desarrollaban y de qué manera se explotaban y controlaban los recursos del entorno.

Una ciudad mucho más grande y compleja de lo que se imaginaba

La importancia del Cerro de la Breña ya quedó patente en las primeras investigaciones desarrolladas desde 2020. Las prospecciones geofísicas permitieron identificar bajo el terreno todo un entramado de calles y manzanas, una organización urbana que sorprendió a los propios investigadores. “Realmente es como una gran ciudad”, describe Victorino Mayoral, coordinador del proyecto.

Con una superficie de más de tres hectáreas, el Cerro de la Breña se presenta como uno de los enclaves fundamentales para comprender los últimos momentos de la Edad del Hierro en Extremadura.

Un asentamiento pensado para protegerse

Su tamaño o la posible densidad de población no son los únicos elementos que hablan de su relevancia. El enclave cuenta con un sistema defensivo monumental, formado por una muralla, dos fosos y un terraplén.

Una infraestructura de estas características evidencia la importancia que tuvo la protección del asentamiento y refuerza la hipótesis de que no se trataba de un pequeño núcleo aislado.

Además, su posición junto al río Tajo le proporcionaba un importante valor estratégico y ayuda a explicar el interés por este enclave.

La gran pregunta está fuera de las murallas

Precisamente ahí se centra esta nueva fase de la investigación.

Los arqueólogos quieren saber qué había alrededor del Cerro de la Breña y qué relación mantenían esos espacios con el gran asentamiento. ¿Existían pequeños poblados? ¿Granjas? ¿Zonas dedicadas a determinadas actividades económicas?

Las respuestas permitirán determinar hasta dónde llegaba la influencia del Cerro de la Breña y si este enclave actuaba como una especie de centro político, económico o administrativo de un territorio más amplio.

Los trabajos tratan además de entender no solo cómo funcionaba el enclave, sino todo el espacio que dependía o se relacionaba con él. Así, las prospecciones buscan localizar evidencias relacionadas con la captación de recursos y la explotación del entorno, incluidas posibles actividades mineras, así como otros indicios que permitan reconstruir los vínculos entre el asentamiento y su paisaje.

Los datos obtenidos ayudarán a estimar cómo evolucionó la población, dónde se concentraban los núcleos habitados y cuáles eran las principales actividades económicas.

Y permitirán ir todavía más atrás y adelante en el tiempo, ya que una de las posibilidades que ofrecen este tipo de investigaciones es reconstruir cómo ha cambiado el paisaje a lo largo de un periodo muy amplio.

Un proyecto que mira a la Segunda Edad del Hierro

La campaña forma parte del proyecto de investigación LandMinArq (Investigación arqueológica interdisciplinar para el análisis diacrónico de los paisajes del suroeste peninsular: la Segunda Edad del Hierro como paradigma), en el que participa el Instituto de Arqueología de Mérida y técnicos de las universidades de Salamanca y Valladolid, y que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Talaván y de la Asociación Cultural Talaván Historia Viva.

Una investigación que nació con el objetivo de comprender mejor la trama urbana de los poblados fortificados de la Segunda Edad del Hierro en la Alta Extremadura y que ha ido ampliando progresivamente su mirada desde el interior de los asentamientos hacia el territorio que los rodeaba.

Una visión que, en el caso del Cerro de la Breña, resulta especialmente reveladora.

Más de tres hectáreas de superficie, una compleja trama urbana, un sistema defensivo monumental y una posición estratégica junto al Tajo convierten a este enclave de Talaván en una pieza fundamental para entender cómo se organizaba la Extremadura de hace más de 2.000 años.