FIESTAS
El Tuero de Aldea del Cano, la fiesta de los quintos que mantiene viva una tradición única
El municipio cacereño celebra desde hoy hasta el domingo la XI edición de su Festival, una cita que une memoria, leyenda y el relevo generacional de sus jóvenes
El Festival del Tuero vuelve estos días a reunir a vecinos y visitantes en torno a una celebración que ha pasado de padres a hijos y que sigue siendo una de las grandes señas de identidad de la localidad.
Pero, ¿quiénes son los quintos? Son los jóvenes del pueblo que cada año asumen el relevo de esta costumbre centenaria. Antiguamente, el término hacía referencia a los mozos que eran llamados al servicio militar, una etapa vital que marcaba el paso a la edad adulta. En Aldea del Cano, esa figura se transformó con el tiempo en la encargada de conservar una de las tradiciones más arraigadas del municipio, incorporando también a las quintas desde 2006.
La festividad del Tuero cuenta con más de un siglo de historia, aunque se desconoce el momento exacto de su origen. Para los vecinos de Aldea del Cano, es mucho más que una celebración: es un símbolo de pertenencia y una forma de mantener viva la memoria colectiva.
El protagonista es el tuero, una gran encina seca que los quintos y quintas de cada año seleccionan, trasladan al pueblo y preparan para ser quemada en la noche de Nochebuena. El ritual se desarrolla en varias fechas señaladas: el domingo más próximo al 25 de julio, el 15 de agosto y el 24 de diciembre.
El primer gran momento llega en verano, justo estos días, cuando los quintos y quintas se reúnen junto a familiares y amigos para ir a buscar el tuero a una finca cercana, siempre con autorización de su propietario. Actualmente el traslado se realiza con tractor, aunque la tradición conserva elementos simbólicos como los cantos de quintos durante el camino. Una vez en la finca, el árbol se arranca con ayuda de maquinaria y se prepara para su traslado hasta el pueblo.
El 15 de agosto, coincidiendo con la festividad de la Virgen de los Remedios, el tuero llega a la Plaza Mayor. Tras finalizar la misa, los quintos lo trasladan sobre una plataforma y, ayudados por vecinos y familiares, tiran de las cuerdas hasta colocarlo en el espacio preparado para ello, donde permanecerá hasta la llegada de la Nochebuena.
Será entonces cuando vuelva a reunirse todo el pueblo alrededor del fuego. Los quintos recogerán las taramas que cubrirán la encina y, tras pedir permiso al alcalde, se prenderá la hoguera al caer la tarde. Alrededor del tuero ardiendo se cantan canciones tradicionales y suenan instrumentos como panderetas, almireces o zambombas, en una escena que cada año revive una parte de la historia de Aldea del Cano.
Con el paso del tiempo la tradición ha evolucionado, pero ha mantenido su esencia. La incorporación de las quintas desde 2006 es una muestra de esa adaptación: el Tuero sigue siendo una fiesta heredada, pero también una celebración protagonizada por las nuevas generaciones.
Este año, del 23 al 26 de julio, el XI Festival del Tuero volverá a llenar Aldea del Cano de actividades culturales, música y encuentros en torno a una tradición que tiene en los quintos a sus principales guardianes.