TRADICIÓN

Las recetas de las clarisas de Santa Ana salen del torno

Las religiosas estrenan un escaparate en la capital pacense que amplía el acceso a sus elaboraciones y el catálogo de venta de productos

Imagen Generada con IA Perrunillas, magdalenas de aceite, tejas de almendra, sultanas y las tradicionales yemas de Santa Clara forman parte de una producción ligada a la vida cotidiana de la comunidad.

12 Agosto 2026, 08:50 | Actualizado 12 Agosto 2026, 09:04

En pleno casco antiguo de Badajoz, detrás de los muros de un monasterio fundado hace más de cinco siglos, 17 hermanas clarisas mantienen vivo un obrador artesanal que ahora cuenta con un nuevo escaparate hacia la calle. El Real Monasterio de Santa Ana ha abierto un espacio destinado a impulsar la venta de los dulces que elaboran las religiosas y que durante años solo podían adquirirse a través del torno o de una pequeña ventana.

Perrunillas, magdalenas de aceite, tejas de almendra, sultanas y las tradicionales yemas de Santa Clara forman parte de una producción ligada a la vida cotidiana de la comunidad. Hasta ahora, el sistema de venta condicionaba el número de personas que podían acceder a estos productos. La nueva tienda permite mostrarlos de una manera más directa y, sobre todo, llegar a más clientes.

El objetivo va mucho más allá de aumentar las ventas. Las hermanas son una comunidad autónoma y los ingresos de estos dulces contribuyen a sufragar su manutención y los gastos cotidianos, pero también a afrontar el mantenimiento de un edificio histórico que necesita cuidados constantes.

El espacio incorpora además una pequeña muestra de productos elaborados por comunidades religiosas de otros monasterios, ampliando así la oferta y creando un punto de encuentro para elaboraciones que comparten un mismo origen artesanal. Entre ellas se encuentra incluso una cerveza vinculada al que está considerado uno de los monasterios cerveceros más antiguos de España.

Todo ello se vende ahora a pie de calle, pero la historia de estos dulces comienza puertas adentro. En el obrador del convento, las hermanas continúan elaborando sus productos de manera artesanal, manteniendo recetas y formas de hacer transmitidas a lo largo del tiempo.

Y detrás de cada caja hay también una forma de sostener una comunidad que lleva siglos formando parte de la ciudad. El Real Monasterio de Santa Ana fue fundado en 1518 por Leonor de Vega y Figueroa es Bien de Interés Cultural. El conjunto conserva además un importante patrimonio artístico y documental.

Por sus muros pasó también Ana de Austria, cuarta esposa de Felipe II, que murió en Badajoz en 1580 durante su viaje hacia Portugal. Su cuerpo permaneció inicialmente en el monasterio hasta su posterior traslado a la Cripta Real del Monasterio de El Escorial.

Cinco siglos después, la vida continúa entre estos mismos muros. Ahora también a través de unas perrunillas, unas yemas o unas tejas de almendra que, además de endulzar, ayudan a mantener en pie el lugar donde se elaboran.