FENÓMENOS PARANORMALES
Los cazafantasmas del siglo XXI: el fenómeno viral de Caga2Dos
David Monedero y Toni Jiménez han conquistado las redes sociales con sus investigaciones en edificios abandonados, donde buscan supuestas presencias ante decenas de miles de espectadores
IG caga2dos_ David y Toni, integrantes de Caga2Dos, durante una de sus investigaciones nocturnas en un edificio abandonado. Sus directos de TikTok reúnen a miles de seguidores en busca de fenómenos paranormales.
David Monedero y Toni Jiménez son los creadores de Caga2Dos, un proyecto que en apenas nueve meses ha convertido las investigaciones paranormales en uno de los fenómenos virales más llamativos de TikTok.
Amigos desde la guardería, comparten desde pequeños la fascinación por los lugares abandonados y por los programas de misterio. Cuando no buscan fantasmas, trabajan en la hostelería y en la construcción, pero cada semana reservan una noche para recorrer antiguos hospitales, fábricas, masías o casas en ruinas en busca de lo que ellos interpretan como actividad paranormal.
Su comunidad no deja de crecer. Algunos de sus vídeos superan el millón de visualizaciones y en sus emisiones en directo llegan a congregar hasta 70.000 espectadores. Su canal de Telegram reúne ya a cientos de seguidores que acompañan cada investigación casi en tiempo real.
Tecnología para buscar lo invisible
Lejos de limitarse a una linterna y una cámara, Caga2Dos utiliza un completo equipo tecnológico valorado en unos 4.000 euros.
Entre sus herramientas destaca la Kinect, un antiguo sensor desarrollado para la consola Xbox que emplean para detectar siluetas mediante profundidad. También utilizan medidores de campos electromagnéticos, detectores de temperatura y la conocida Spirit Box, un dispositivo que realiza barridos rápidos de frecuencias de radio y cuyos usuarios interpretan determinados sonidos o palabras como posibles respuestas.
Antes de comenzar las investigaciones incluso rocían a quienes los acompañan con un espray de palo santo y recomiendan llevar el pelo recogido, convencidos de que así evitan posibles molestias de las energías con las que creen interactuar.
Casas abandonadas... y miles de espectadores
Sus directos se han convertido en una experiencia interactiva. Los espectadores comentan en tiempo real cada movimiento, interpretan las imágenes que aparecen en pantalla y lanzan hipótesis sobre las supuestas presencias que detectan los dispositivos.
Uno de sus vídeos más vistos fue grabado en la estación de Sagrada Família del metro de Barcelona, donde una figura captada por la Kinect acumuló más de un millón de visualizaciones. Otra investigación realizada en Plaza Espanya también se hizo viral pocos días después.
Cada salida dura varias horas y puede reunir a decenas de miles de personas conectadas simultáneamente.
"Nos dan más miedo los vivos que los muertos"
Aunque el objetivo sean los fenómenos paranormales, aseguran que las situaciones más peligrosas han tenido poco que ver con fantasmas.
Durante estos meses se han encontrado con okupas, animales salvajes, restos de rituales e incluso grupos que les han obligado a abandonar algunos edificios.
Recuerdan especialmente una investigación en un antiguo hospital para tuberculosos de Anglés, donde vivieron uno de los episodios que consideran más inquietantes. Sin embargo, cuando se les pregunta qué les asusta realmente, no dudan en responder.
"Nos dan mucho más miedo los vivos que los muertos".
Un fenómeno que también mira a Extremadura
El crecimiento de Caga2Dos ha llevado al proyecto a colaborar con distintos creadores de contenido especializados en misterio. Entre ellos se encuentra José Robles, colaborador del equipo y con raíces extremeñas, un vínculo que acerca este fenómeno a Extremadura.
Más allá de la existencia o no de explicaciones paranormales, el éxito de Caga2Dos refleja cómo las redes sociales han transformado el entretenimiento. Las antiguas psicofonías grabadas en cintas de casete han dado paso a investigaciones retransmitidas en directo, donde miles de personas recorren desde sus teléfonos lugares abandonados con la misma mezcla de curiosidad, tensión y miedo que hace décadas despertaban los programas de misterio en televisión.