RETO SOLIDARIO
Suso Corzo se acerca a los 700 kilómetros corriendo para visibilizar el autismo
El deportista de Montijo afronta la recta final del Camino del Norte para recaudar fondos y apoyar a las familias que conviven con este trastorno
IG Suso Corzo La idea de realizar este reto surgió a partir de una amistad. Un amigo de Suso tiene un hijo con autismo y fue él quien le permitió conocer de cerca la realidad de estas familias.
Suso Corzo lleva ya más de 450 kilómetros en las piernas y mantiene intacto el objetivo que se marcó antes de comenzar su aventura: llegar corriendo a Santiago de Compostela para dar visibilidad al autismo y ayudar a las familias que conviven con él cada día.
El deportista de Montijo, de 29 años, comenzó el reto el pasado 13 de agosto en Castro Urdiales y se propuso completar en 15 días los aproximadamente 650 kilómetros del Camino del Norte. Sin embargo, un desvío elegido durante el recorrido hará que la distancia final se acerque a los 700 kilómetros.
Este lunes afronta una nueva etapa entre Ribadeo y Lourenzá, ya en la provincia de Lugo. El calendario se está cumpliendo estrictamente y, aunque las piernas empiezan a notar el esfuerzo después de cientos de kilómetros corriendo, Suso continúa avanzando hacia la meta. Tras las primeras jornadas junto al Cantábrico, algunas de ellas prácticamente pegado a los acantilados, el recorrido se adentra ahora en el interior de Galicia antes de afrontar el último tramo hasta Santiago.
El Camino, además de compromiso, está siendo también una oportunidad para disfrutar de los lugares por los que pasa. Entre etapa y etapa, Suso encuentra tiempo para hacer turismo, conocer los municipios de destino y disfrutar de su gastronomía, aunque el objetivo principal sigue presente en cada kilómetro.
Una causa que nació de una historia cercana
La idea de realizar este reto surgió a partir de una amistad. Un amigo de Suso tiene un hijo con autismo y fue él quien le permitió conocer de cerca la realidad de estas familias.
A partir de esa experiencia, decidió ponerse en contacto con la Federación de Autismo de Extremadura, que aceptó colaborar con la iniciativa. El reto no solo pretende conseguir fondos, sino también llevar el mensaje de la inclusión mucho más allá de Extremadura.
La Federación considera precisamente que esa visibilidad es uno de los grandes logros de la iniciativa. Las donaciones llegan a través de Bizum, empresas y particulares, además de la venta de las camisetas que Suso lleva durante las etapas. La respuesta está siendo importante. Inicialmente se prepararon 300 camisetas, que se agotaron rápidamente, y posteriormente se encargaron otras 100 que también están teniendo una gran demanda. La propia Federación comparte cada día el recorrido en sus redes sociales para animar a más personas a sumarse a la causa.
En cada kilómetro de Suso hay un propósito. El corredor cuenta durante el recorrido con una camper como base logística y con un amigo que le acompaña en bicicleta y graba la aventura. A través de sus redes sociales comparte las diferentes etapas, los momentos de dificultad y también todo lo que está descubriendo durante el Camino.
Santiago ya aparece en el horizonte. Quedan los últimos días de carrera y apenas tres jornadas para completar un recorrido que finalmente será más largo y provechoso de lo previsto.
Cuando Suso cruce la meta, no solo habrá recorrido más de 17 maratones. Habrá convertido cada kilómetro en una oportunidad para hablar de autismo, poner rostro a las familias y recordar que también quienes cuidan necesitan ser cuidados.