Apareció Daniela, la mujer que emocionó a Cáceres durante la despedida de la Virgen de la Montaña
El antropólogo Carlos Neila reconstruirá la historia de vida de Daniela Fernández tras hacerse viral su imagen caminando sola en la procesión de la Virgen de la Montaña
Fue el pasado 3 de mayo, en la calle Fuente Nueva de Cáceres, durante la despedida de la Virgen de la Montaña. Entre las personas que acompañaban a la Patrona, una imagen se quedó grabada en la memoria de muchos vecinos: la de Daniela Fernández, una mujer de 89 años que caminaba sola, despacio y en silencio entre la multitud.
Su aparente fragilidad despertó la atención y la preocupación de quienes compartían recorrido con ella. Muchos asistentes estuvieron pendientes durante todo el trayecto para evitar que pudiera caer. “Los que fuimos a la procesión fuimos acompañando a la Virgen y también a Daniela”, resume ahora el antropólogo Carlos María Neila Muñoz.
Neila, profesor de la Universidad de Extremadura, captó varias instantáneas de Daniela durante la procesión y decidió compartirlas en redes sociales para intentar localizarla. Quería conocer quién era aquella mujer que había despertado tanta ternura y protección entre los asistentes. La respuesta fue inmediata. “Se ha volcado medio Cáceres para localizarla”, explica.
Respuesta masiva en redes sociales
La historia alcanzó tal difusión que incluso la hija de Daniela, que vive en Sevilla, conoció la publicación antes de recibir la llamada del antropólogo. “Mi madre, se ha hecho viral”, le dijo sorprendida.
Ahora Carlos María Neila cuenta con el visto bueno de sus hijos para reconstruir la historia de vida de Daniela. Nació en Valdefuentes, aunque lleva gran parte de su vida en Cáceres. Tiene dos hijos, acude habitualmente a misa en la parroquia de San Juan y, como tantas familias extremeñas, vivió la emigración de su marido a Alemania en busca de trabajo y un futuro mejor.
Pero el objetivo de Neila va mucho más allá de una historia individual. “Mi objetivo es que se sepa quién es Daniela, porque representa a toda una generación que tuvo que emigrar de sus pueblos a la capital e incluso a otros países”, explica. El antropólogo insiste además en la enorme carga histórica que acumulan vidas como la suya: “La cantidad de acontecimientos históricos que han pasado por sus ojos y de Cáceres con ella”.


