PUERTO DE INTERIOR
La ruta secreta que lleva el Atlántico a 10 kilómetros de Extremadura desde 1977
El Cristo, en la ciudad lusa de Elvas, ha convertido la distribución de pescado y marisco fresco en una tradición gastronómica transfronteriza que atrae a clientes españoles desde hace medio siglo
Canal Extremadura Este establecimiento rompe el mito de que el mejor marisco solo se come en la costa
El océano Atlántico queda lejos de Elvas, pero basta sentarse a una mesa de El Cristo para que esa distancia parezca desaparecer. Centollos, zapateiras, langostas, almejas, doradas, lubinas o meros forman parte de una oferta basada en pescado y marisco fresco que llega a esta ciudad portuguesa del interior varias veces por semana.
La historia comenzó en 1977, cuando Manuel Mendão abrió el restaurante junto al Santuario del Senhor Jesus da Piedade. Desde entonces, la llegada de producto procedente del litoral se ha convertido en una parte esencial del funcionamiento de este establecimiento, que ha construido su trayectoria alrededor de una premisa sencilla: que la distancia al mar no sea un impedimento para servir pescado y marisco fresco.
La logística es una de las claves. El producto llega de forma regular hasta Elvas y la selección se realiza buscando mantener sus características y sabor. En la cocina predominan elaboraciones que dejan buena parte del protagonismo a la materia prima, desde pescados como la dorada, la lubina o el mero hasta mariscos como el centollo, la zapateira, la langosta o las almejas.
Pero hay otro elemento que explica buena parte de la historia de El Cristo: La Raya.
La frontera entre España y Portugal apenas supone unos kilómetros para quienes viven en buena parte de Extremadura. Durante décadas, esa cercanía ha convertido Elvas en un destino habitual para los extremeños y también ha hecho que restaurantes como El Cristo construyan una parte importante de su clientela al otro lado de la frontera.
Llegan clientes de distintos puntos de España, aunque los extremeños ocupan un lugar destacado entre quienes frecuentan sus mesas. Para muchos, cruzar a Portugal para comer pescado y marisco forma parte de una costumbre que se ha transmitido durante generaciones, igual que ocurre con otras tradiciones gastronómicas de ambos lados de La Raya.
También han pasado por sus comedores rostros conocidos del mundo del fútbol, el periodismo, el arte y el deporte. Pero son los clientes habituales quienes mejor explican la longevidad del negocio: personas que llevan años cruzando la frontera para volver a sentarse ante una mesa en la que el protagonista sigue siendo el producto del mar.
La segunda generación mantiene ahora el negocio. Miguel Mendão, hijo del fundador, creció vinculado al restaurante y se incorporó desde muy joven a su funcionamiento. Con el paso de los años asumió la dirección de una empresa familiar que continúa ligada al mismo emplazamiento y a una especialidad que ha marcado su historia desde el principio.
Casi medio siglo después, El Cristo representa una de esas historias que solo tienen sentido en una frontera como la extremeño-portuguesa. Un restaurante situado tierra adentro que ha hecho del pescado y el marisco una de sus señas de identidad y que, durante décadas, ha conseguido que el Atlántico llegue hasta Elvas a través de una ruta que también cruza La Raya.
