ESCAPADA

A una hora de Extremadura se alza uno de los palacios más impresionantes de Europa

El Palacio Ducal de Vila Viçosa, antigua residencia de la Casa de Braganza, sorprende por su fachada de mármol, sus salones históricos y más de cinco siglos de historia

9 Julio 2026, 10:56 | Actualizado 9 Julio 2026, 11:11

Apenas unos kilómetros separan Extremadura de uno de los edificios más sorprendentes de la península ibérica. En la tranquila localidad portuguesa de Vila Viçosa se levanta el Palacio Ducal, una monumental residencia que durante siglos fue el hogar de la Casa de Braganza, la dinastía que acabaría ocupando el trono de Portugal.

Lo primero que cautiva al visitante es su imponente fachada. Con cerca de 110 metros de longitud y revestida íntegramente de mármol blanco extraído de las canteras de Vila Viçosa, constituye una de las grandes obras de la arquitectura renacentista portuguesa y una de las fachadas palaciegas más espectaculares de Europa. Su elegante diseño, inspirado en los palacios italianos del Renacimiento, convierte al edificio en el gran símbolo de una villa ligada desde hace siglos a la explotación del mármol.

La construcción del palacio comenzó en 1501, cuando Jaime, IV duque de Braganza, decidió levantar una residencia acorde con el poder de una de las familias nobiliarias más influyentes de la península. Durante más de un siglo, el edificio fue ampliándose y enriqueciéndose hasta convertirse en una de las cortes ducales más importantes de Portugal.

Su historia dio un giro decisivo en 1640, cuando el VIII duque de Braganza fue proclamado João IV, primer rey de la dinastía Braganza tras la restauración de la independencia portuguesa. Desde entonces, el palacio dejó de ser únicamente una residencia ducal para convertirse en uno de los lugares predilectos de la familia real.

Hoy es posible recorrer más de medio centenar de estancias, muchas de ellas conservadas prácticamente como las utilizaban sus últimos habitantes. Salones ceremoniales, dormitorios, capillas privadas y comedores muestran una extraordinaria colección de mobiliario, pinturas, tapices flamencos, porcelanas orientales, relojes, piezas de plata y azulejos que permiten comprender el esplendor de la monarquía portuguesa.

Uno de los espacios que más sorprende a los visitantes es la colección de carruajes reales, considerada una de las más importantes de Portugal. En las antiguas caballerizas se exhiben elegantes carrozas de gala, berlinas y coches de viaje utilizados por la Casa de Braganza entre los siglos XVII y XIX. Muchas conservan sus dorados, tallas y tapicerías originales y reflejan el lujo con el que la familia real acudía a ceremonias, recepciones y desplazamientos oficiales.

Otra de las joyas del recorrido es la Armería, donde se exponen espadas, armaduras, lanzas y armas de fuego pertenecientes a distintas épocas. Junto a ella, las cocinas palaciegas, con sus enormes chimeneas y utensilios originales, permiten descubrir cómo era la vida cotidiana en una residencia que llegó a ser una de las más importantes del reino.

El palacio permaneció vinculado a la monarquía hasta el siglo XX. Antes de morir en el exilio, Manuel II, último rey de Portugal, dispuso que el edificio y buena parte de sus colecciones quedaran bajo la tutela de la Fundación Casa de Braganza, gracias a lo que hoy conserva intacto gran parte de su patrimonio histórico y artístico.

La visita puede completarse recorriendo el casco histórico de Vila Viçosa, una localidad que cuenta con 38 edificios catalogados de interés patrimonial, un castillo medieval y numerosas iglesias, conventos y palacios que recuerdan la importancia que alcanzó esta villa alentejana durante siglos.

El Palacio Ducal de Vila Viçosa ofrece una escapada diferente para descubrir la historia de Portugal a través de uno de sus monumentos más impresionantes. Una visita obligada que se convierte en una experiencia inolvidable