MEDIO AMBIENTE
El lugar de la caza en la recuperación del monte extremeño.
El incendio de La Jarilla, registrado el pasado verano, dejó una profunda huella en el entorno natural y en el ecosistema cinegético de la zona.
Las llamas arrasaron miles de hectáreas de monte mediterráneo, afectando tanto a la vegetación como a numerosas especies animales que habitan este enclave del norte extremeño. Uno de los principales problemas tras un gran incendio forestal es la pérdida de cobertura vegetal y alimento para la fauna silvestre. En muchas áreas afectadas, los animales se ven obligados a desplazarse a otros territorios en busca de agua y refugio.
Los gestores cinegéticos explican que, durante estos meses, se han instalado puntos de agua, comederos y zonas de protección para ayudar a la recuperación de las especies. También se están realizando labores de limpieza selectiva y control de erosión para evitar la degradación del suelo tras las lluvias.
El papel de los cazadores en el monte
Las sociedades de cazadores y propietarios de cotos destacan que su labor va mucho más allá de la actividad cinegética. Recuerdan que colaboran durante todo el año en tareas de vigilancia, prevención de incendios y conservación del entorno natural.
“Cuando ocurre un incendio de estas dimensiones, los primeros interesados en recuperar el monte somos quienes convivimos con él”, señalan algunos gestores de la zona, que defienden la necesidad de mantener una gestión activa para acelerar la recuperación ambiental.
Además, durante esta temporada se han reducido o suspendido aprovechamientos cinegéticos en varias zonas afectadas para favorecer la reproducción y recuperación de la fauna.


