zorro

La lluvia y el monte ponen a prueba al zorro y a los perros de madriguera

Las jornadas de caza del zorro bajo la lluvia muestran uno de los comportamientos más astutos y resistentes de este depredador. El agua cambia el campo, modifica los rastros y la actitud del zorro.

Redacción del programa
22 Mayo 2026, 13:11 | Actualizado 25 Mayo 2026, 15:35

 

Los días lluviosos favorecen la actividad del zorro, que utiliza el viento, la humedad y el silencio del campo para desplazarse con mayor confianza. Su capacidad para ocultarse entre paja, piedras y madrigueras convierte cada lance en un auténtico desafío para cazadores y perros.

Los perros de madriguera, valentía y trabajo bajo tierra

En esta modalidad, pequeños perros de gran coraje y resistencia se introducen en las madrigueras siguiendo el rastro del zorro hasta localizarlo. Su trabajo requiere instinto, experiencia y una enorme capacidad para desenvolverse en espacios estrechos y oscuros bajo tierra.

La lluvia dificulta el rastreo y endurece la jornada

El agua borra huellas, enfría el terreno y obliga a los perros a trabajar con mayor intensidad para encontrar emanaciones frescas. El barro, la humedad y la vegetación mojada convierten cada búsqueda en una jornada física y técnicamente muy exigente para toda la cuadrilla.

Tradición cinegética ligada al control del depredador

La caza del zorro con perros de madriguera continúa siendo una modalidad profundamente ligada al mundo rural y a la gestión cinegética. Una actividad muy necesaria para la conservación y supervivencia de la fauna doméstica, rebaños de ovejas, chotos y cualquier cría indefensa son el principal objetivo de las raposas.