CORZOS Y DESCANSO
La primavera despierta al corzo entre los apasionados de la caza.
Con la llegada de la primavera, comienza una de las etapas más intensas y llamativas del año. El monte reverdece, las siembras brotan y los pequeños cérvidos vuelven a dejarse ver en el campo.
Durante estos meses, los machos comienzan a marcar el territorio con mayor intensidad, frotando sus cuernas contra ramas, troncos y arbustos para delimitar su espacio frente a otros rivales. Un comportamiento natural que anuncia el inicio de una nueva etapa en el campo.
Machos territoriales y hembras más visibles
La primavera cambia por completo los movimientos de estos animales. Los machos recorren constantemente sus querencias vigilando cada rincón de su territorio, mientras las hembras aprovechan las zonas más tranquilas y con alimento abundante para recuperar fuerzas antes de la llegada de las crías.
Una especie ligada al equilibrio y al monte
El corzo se ha convertido en una de las especies más representativas de la caza de rececho en España. Su crecimiento en muchas zonas de la península refleja la adaptación de este animal a paisajes donde encuentra refugio, tranquilidad y alimento suficiente para desarrollarse.
La observación y el rececho, claves en esta modalidad
La caza del corzo en primavera exige paciencia, conocimiento del terreno y capacidad de observación. Cada salida al campo se convierte en una búsqueda pausada donde interpretar rastros, movimientos y comportamientos resulta fundamental para culminar el rececho con éxito.


