MONTERÍA EN EL ARCO

Montería en El Arco, la emoción de la suelta de perros a orillas del Tajo

El Arco nos abre sus puertas para vivir una intensa jornada de montería a orillas del Tajo, con las rehalas y sus perros como grandes protagonistas de la suelta y la acción.

NovaToma Suelta de rehalas en El Arco

5 Octubre 2026, 12:53 | Actualizado 5 Octubre 2026, 13:27

Montería en El Arco, la emoción de la suelta de perros a orillas del Tajo

La emblemática finca El Arco nos abre sus puertas para vivir una jornada de montería a orillas del río Tajo. Una mancha exigente donde la naturaleza, la tradición y la emoción se unen, con las rehalas y sus perros como grandes protagonistas de la jornada.

Tradición antes de la acción

La jornada comienza con un desayuno de migas y el tradicional sorteo de puestos. Entre conversaciones, preparativos y recuerdos de otras monterías, crece la expectación mientras las rehalas se preparan para uno de los momentos más esperados: la suelta de los perros.

El momento de la suelta

Con los puestos ocupados y todo dispuesto, llega la señal. Las rehalas entran en la mancha y los perros toman el monte, recorriendo cada rincón, siguiendo los rastros y levantando la caza entre jaras, encinas y desniveles.

El sonido de las ladras rompe el silencio y anuncia que la montería ya está en marcha. Desde ese instante, cada ladra puede ser el comienzo de una carrera y cada movimiento de los perros mantiene la tensión en los puestos.

La rehala, protagonista del monte

La experiencia y el trabajo de los perros resultan fundamentales en una mancha como El Arco. Su conocimiento del terreno, la forma de buscar y la coordinación de la rehala convierten la suelta en uno de los momentos de mayor intensidad de la jornada.

Los perros avanzan, se separan y vuelven a encontrarse mientras las ladras permiten seguir desde los puestos el desarrollo de la montería. Una auténtica sinfonía de campo que refleja el trabajo que existe detrás de cada rehala.

Carreras, ladras y emoción

Cuando los perros encuentran la caza, todo puede cambiar en cuestión de segundos. Una ladra cercana, una carrera entre las jaras o el sonido de la rehala avanzando por la mancha mantienen a los monteros pendientes de cada movimiento.

En El Arco, la suelta de perros marca el inicio de una jornada en la que nunca se sabe qué ocurrirá después.

El trabajo detrás de una gran rehala

Detrás de cada suelta hay preparación, experiencia y muchas horas de trabajo. Cuidar los perros, conocer sus cualidades y preparar cada rehala son aspectos esenciales para afrontar una jornada de estas características.

En el monte, ese trabajo se convierte en acción: perros buscando, rastreando y recorriendo la mancha mientras las ladras ponen sonido a una jornada de montería.

Una suelta para recordar

Tradición, perros, naturaleza y emoción se dan cita a orillas del Tajo. Una jornada en la que la suelta de las rehalas será el verdadero pistoletazo de salida, dejando imágenes, ladras y momentos que permanecerán en la memoria de todos los que vivan la montería en El Arco.