RECECHO A UN MUFLÓN
Un viejo muflón entre los chaparros de Pedro Llén
La dehesa salmantina vuelve a ser escenario de un rececho en Pedro Llén, una finca marcada por la tradición cinegética y por un entorno privilegiado donde conviven gamos, venados y muflones.
NovaToma Rececho de muflón en Pedro Llen
Entre encinas, monte y grandes espacios abiertos, Pedro Llén ofrece un hábitat perfecto para la fauna salvaje. En este paisaje, donde la actividad cinegética forma parte de su historia, conviven gamos, venados y muflones. Hoy ponemos el objetivo en uno de sus protagonistas: un viejo muflón, curtido por los años y perfectamente adaptado a este terreno.
Entre la dehesa y el monte
Los grandes chaparros ofrecen refugio a los animales y convierten cada aproximación en un auténtico ejercicio de paciencia. Avanzar sin hacer ruido, observar cada rincón y aprovechar los accidentes del terreno serán fundamentales.
El monte obliga a estar atentos en todo momento. Una rama, un movimiento inesperado o un cambio de dirección pueden hacer que el animal nos detecte antes de tener una oportunidad.
El muflón aparece
Después de recorrer la finca, Aitor consigue localizar un macho entre la espesura. Apenas podemos distinguirlo entre las ramas, pero su presencia cambia por completo el ritmo del rececho.
Ahora toca estudiar sus movimientos y buscar la mejor forma de avanzar. El terreno ofrece cobertura, pero también dificulta la visibilidad, haciendo que cada metro ganado sea importante.
La aproximación
Hay que acercarse despacio, sin ser vistos y aprovechando cada elemento del paisaje. El muflón permanece tranquilo, pero cualquier error puede hacer que se aleje entre el monte.
La tensión aumenta a medida que la distancia se reduce. Después de la búsqueda llega el momento de poner a prueba la paciencia y la experiencia, esperando que todo encaje en el instante decisivo.