HISTORIAS DE VIDA
Del chozo a la pista de baile
Juana Paula es el ejemplo de longevidad activa y demuestra que la vitalidad no depende de los años sino de la actitud ante la vida.
Redacción Conexión Extremadura Juana Paula a sus 91 año sigue manteniendo el baile como su hobby favorito.
Juana Paula Calvo Tostado representa un testimonio de autonomía y alegría de vivir. A sus 91 años, mantiene una disciplina diaria intacta: limpia su hogar, gestiona la colada y participa en cuatro asociaciones locales. Sin embargo, su verdadera pasión sigue estando en la pista de baile. Sin haber asistido de forma continuada a la escuela, defiende la experiencia directa de la vida y el esfuerzo personal como el mejor motor para mantenerse activa.
Infancia en el chozo
La vida de Juana Paula comenzó en el chozo de paja donde su padre, pastor de profesión, trabajaba para mantener a la familia. En aquel asentamiento rural no faltó el sustento gracias a la crianza de animales, la elaboración de pan y la pesca en los arroyos cercanos.
El destino de Juana Paula cambió a los 12 años al visitar la feria de Miajadas. Al descubrir la animación del municipio, se negó a regresar al campo y se empleó como sirvienta doméstica en casas de la localidad. Paralelamente, desarrolló su afición por el baile de forma autodidacta, imitando ritmos en el llano del chozo con una escoba y matas de retama.
Longevidad activa
En el baile conoció a su esposo, Francisco, quien tuvo que pedir la mano a su futuro suegro en el campo. Juana Paula cumplió el deseo de casarse de blanco gracias a que su suegra le facilitó la tela y su hermana confeccionó el vestido. Tras el enlace, el matrimonio trabajó intensamente para levantar una vivienda propia. Tras enviudar hace 26 años y guardar seis de luto, sus hijos la impulsaron a retomar la vida social. En la actualidad, rodeada por cinco nietos y cinco bisnietos, Juana Paula acude puntualmente cada domingo al baile, demostrando que la vitalidad no entiende de edades.