MEMORIA Y LITERATURA POPULAR
Domingo Rubio, el romancero de Piedras Albas que mantuvo viva la huella extremeña en la emigración
A sus 81 años, el poeta y emigrante retornado rescata la memoria de la vida agrícola, la literatura de cordel y la lealtad a sus raíces.
Redacción Conexión Extremadura Domingo crea romances dedicados a los recuerdos de su mujer y a sus raíces.
Domingo Rubio un testimonio vivo de superación y arraigo. Nacido en la humilde localidad cacereña de Piedras Albas hace 81 años, ha dedicado gran parte de su vida a plasmar en versos las vivencias del trabajo en el campo, la emigración a las zonas industriales del norte y el recuerdo de su tierra natal. Su obra, descubierta y preservada por su familia, constituye un puente de memoria entre la Extremadura rural del siglo XX y las nuevas generaciones.
Infancia de esfuerzo y devoción por las coplas
Hijo de una familia humilde volcada en el trigo y la ganadería, Rubio dejó la escuela a los 12 años para asumir duras tareas de pastoreo, siega a mano y la recolección del pimiento en La Vera. Con 17 años, motivado por la apertura de una academia privada impulsada por el hijo de un guardia civil local, regresó a las aulas para consolidar nociones de escritura y aritmética antes de la mili. Durante sus viajes en ferrocarril y las reuniones en "la pared" de crestones de cuarcita de su pueblo, el contacto con los juglares itinerantes despertó su devoción por los romances tradicionales, memorizando estrofas y componiendo las suyas propias.
Emigración a Vitoria y el recuerdo inextinguible
Unido desde joven a su esposa, Emilia Solano, la falta de empleo tras las obras del pantano de Alcántara motivó el traslado familiar en los años sesenta a Vitoria. Tras trabajar en el embotellado, Rubio ingresó en la planta de Michelin, donde prestó servicio durante tres décadas. En el País Vasco, promovió talleres de folclore extremeño para sus cuatro hijos y continuó redactando poemas inspirados en su tierra y su familia.
Tras el fallecimiento de su esposa hace dos décadas y su sepultura en Piedras Albas, Rubio retornó a su municipio natal para residir la mayor parte del año. Sus romances, dedicados al recuerdo de su mujer y a sus raíces en Valdastillas, permanecen como un símbolo de resistencia cultural e identidad autonómica.