PATRIMONIO OCULTO

La Mérida oculta de Santa Eulalia: 2.000 años de historia bajo sus pies

La cripta arqueológica de la basílica permite recorrer desde las casas romanas y la necrópolis paleocristiana hasta el primer templo dedicado a la mártir

21 Julio 2026, 08:31 | Actualizado 21 Julio 2026, 08:51

Bajo la Basílica de Santa Eulalia de Mérida se conserva una de las grandes historias ocultas de la ciudad. Un espacio arqueológico subterráneo que permite viajar por más de dos mil años de evolución histórica, desde la Augusta Emerita romana hasta la actualidad.

Las excavaciones realizadas en 1990 con motivo de las obras de acondicionamiento del templo sacaron a la luz un conjunto de restos de gran valor arqueológico. Bajo el suelo de la basílica aparecieron vestigios de varias viviendas romanas, una necrópolis cristiana del siglo IV y los restos del primer templo levantado en honor a Santa Eulalia.

El yacimiento permite conocer cuatro grandes etapas de la historia de este lugar: la ocupación doméstica romana, la transformación del espacio en una zona funeraria cristiana vinculada al culto de la mártir Eulalia, la construcción de la basílica paleocristiana del siglo V y la iglesia actual, levantada a partir del siglo XIII.

Entre los elementos más destacados de la cripta arqueológica se encuentran varias estructuras funerarias, algunas decoradas con pinturas murales que conservan todavía parte de su riqueza original. Estos restos muestran la importancia que alcanzó Mérida como uno de los principales centros del cristianismo hispano durante la Antigüedad tardía.

La visita comienza en un Centro de Interpretación que ayuda a comprender la evolución del espacio y la figura de Santa Eulalia, patrona de Mérida. El recorrido se completa con la iglesia parroquial actual y con el cercano Hornito, uno de los lugares más vinculados a la tradición y al culto de la mártir.

Bajo los pasos de quienes visitan hoy la basílica permanece otra Mérida: la de las casas romanas, los primeros cristianos y una ciudad que ha conservado bajo tierra las huellas de su propia historia.