MOVIDA CACEREÑA
Maribel Corrales, la "mami" de La Madrila: El rostro y el alma de la movida cacereña
De día cuidaba enfermos como celadora en el hospital y de noche regentaba algunas de las barras más populares de la ciudad, convirtiéndose en la primera camarera nocturna de Cáceres.
Redacción Conexión Extremadura Entrevista a Maribel Corrales, detrás de la barra de su emblemático pub en el barrio de La Madrila (Cáceres), donde ejerció durante décadas como la pionera camarera nocturna de la ciudad y guardia de la movida cacereña.
Nacida en Alcántara en 1953, Maribel Corrales se trasladó de niña con su familia a Cáceres cuando su padre, miembro de la Guardia Civil, fue destinado a la capital.
Su juventud transcurrió en la calle Caleros, en una época marcada por la vida comunitaria y las tardes alrededor de la radio del barrio.
De afición bailarina, llegó a participar en el popular programa de televisión Aplauso concursando en la modalidad de rock and roll, demostrando una energía que más tarde volcaría por completo en la vida nocturna cacereña.
Pionera en la barra y custodia de los jóvenes de la noche
A comienzos de la década de 1980, Maribel rompió moldes al convertirse en la primera camarera de noche de Cáceres tras empezar a trabajar en locales.
En un ambiente nocturno que a menudo exigía firmeza, supo hacerse respetar rápidamente a la par que ejercía una labor casi maternal con la clientela, guardando abrigos, repartiendo medicamentos, mediando en las disputas y retiraba las llaves del coche o pagaba los taxis para evitar accidentes a los jóvenes que habían bebido de más.
Su popularidad creció hasta el punto de que los clientes rebautizaron los locales donde trabajaba hasta que abrió su propio establecimiento, el icónico Pub Maribel, punto de encuentro imprescindible de La Madrila que congregaba a miles de personas cada fin de semana.
Una vida entre las plantas del hospital y el ambiente de La Madrila
La trayectoria de Maribel destaca por una doble faceta profesional mantenida durante décadas. Mientras por la tarde ejercía como celadora en los hospitales San Pedro y La Montaña, puesto al que accedió tras iniciarse en la cocina del centro, por la noche asumía la gestión del bar.
"Por la noche los calentaba y por el día los curaba", resume entre risas sobre una rutina que combinaba la atención sanitaria y el servicio al público, donde llegó a atender a figuras como Joaquín Sabina a puerta cerrada.
Tras jubilarse de la noche y de la sanidad, conserva el reconocimiento de varias generaciones de cacereños que la recuerdan cariñosamente como "la abuela" o la "mami" de La Madrila.