BAÑEROS DE ALANGE
Santiago López habla de su experiencia como bañero en Alange
Santiago nació y se crió en el Balneario de Alange y allí aprendió el noble oficio de bañero de sus antepasados.
Hay oficios que no se aprenden en ninguna escuela, sino que se heredan de generación en generación. Santiago López, conocido como Santi, es cuarta generación de bañeros del Balneario de Alange. Sus bisabuelos, abuelos, padres y tíos dedicaron su vida a aplicar los tratamientos termales a los visitantes de este emblemático enclave pacense, y él creció literalmente entre sus patios y piscinas, porque sus abuelos eran también los guardas del balneario y allí hacían su vida. Un oficio que consistía en preparar los baños con agua mineromedicinal, controlar temperaturas y aplicar duchas, chorros y fricciones según la prescripción médica, con un trato tan cercano y personal que muchas veces terminaba en amistad para toda la vida. Santi se jubiló hace siete años tras una larga trayectoria en el balneario, pero el vínculo con aquel lugar sigue intacto. Esta tarde nos cuenta cómo era aquel Alange que en verano se transformaba por completo: las calles se llenaban de forasteros, las casas de huéspedes abrían sus puertas y los niños del pueblo pasaban de conocer a cuatro amigos a compartir el verano con críos llegados de todas partes. Una historia de memoria y raíces que habla también del papel fundamental que tuvo el balneario como fuente de empleo para muchas mujeres del pueblo durante décadas.
