INCLUSIÓN

25 años abriendo las puertas de su casa para demostrar que otra vida es posible

Chema y María José han acompañado a hasta ocho personas con discapacidad como guardadores de hecho, en un proyecto de vida pionero que busca normalizar y favorecer su autonomía 

Canal Extremadura La experiencia de Chema y María José se desarrolla bajo la figura de la guarda de hecho,

27 Agosto 2026, 08:16 | Actualizado 27 Agosto 2026, 08:46

Hace más de 25 años, Chema y María José decidieron poner en marcha un proyecto de vida que entonces parecía difícil de imaginar: abrir su hogar a personas con discapacidad que habían estado institucionalizadas y acompañarlas en su día a día para que pudieran desarrollar una vida lo más autónoma posible.

Hasta ocho personas han estado a su cargo a lo largo de este tiempo. La experiencia de la familia Tovar se ha convertido en un ejemplo de cómo los apoyos adecuados pueden cambiar radicalmente la vida de quienes necesitan acompañamiento, sin que eso signifique apartarlos de su entorno o de la sociedad.

“Es un proyecto que trata de normalizar a personas que estaban institucionalizadas”, explica Chema. Una frase que resume el propósito con el que comenzaron una experiencia que ha ido creciendo durante más de dos décadas.

La vida cotidiana se convierte así en el mejor ejemplo. Quienes viven con ellos participan en las actividades del barrio, se relacionan con otras personas y toman parte en la vida de la comunidad. “Tienen completa autonomía y socialmente participan en todas las actividades que hay en el barrio”, cuenta María José.

Para ella, los resultados han superado las expectativas. “Hemos logrado unos objetivos que eran impensables. No se apostaba por ello, pero los resultados son espectaculares”.

Una figura de apoyo, no de sustitución

La experiencia de Chema y María José se desarrolla bajo la figura de la guarda de hecho, una de las medidas de apoyo que contempla actualmente el Código Civil para las personas con discapacidad.

A diferencia de los antiguos modelos basados en la sustitución de la persona en la toma de decisiones, la reforma legal de 2021 puso el foco en que las personas con discapacidad puedan ejercer su capacidad jurídica con los apoyos que necesiten, respetando su voluntad, deseos y preferencias.

La guarda de hecho es una medida informal de apoyo: se produce cuando una persona ya está prestando de manera adecuada ese acompañamiento sin necesidad de un nombramiento judicial previo. El guardador puede ayudar en las actividades de la vida cotidiana y, cuando excepcionalmente necesita actuar en representación de la persona, debe contar con autorización judicial en los casos que establece la ley.

En el caso de la familia Tovar, la figura jurídica acompaña a un proyecto que va mucho más allá de los trámites o las decisiones que puedan requerir apoyo. Se trata de convivir, acompañar y generar oportunidades para que las personas puedan participar en su entorno con la mayor autonomía posible.

Tras este cuarto de siglo, Chema y María José han comprobado que aquello por lo que decidieron apostar funciona. Su experiencia pone sobre la mesa una idea sencilla pero profunda: acompañar no significa decidir por el otro. A veces significa estar al lado, ofrecer los apoyos necesarios y dejar espacio para que cada persona pueda construir su propia vida. Y eso es precisamente lo que los Tovar llevan décadas demostrando.