BIODIVERSIDAD
Las Villuercas albergan el Arca de Noé de los frutales tradicionales
Los hermanos Efrén y José Félix Martín conservan más de 300 variedades de árboles frutales y han convertido su proyecto en un referente nacional
Canal Extremadura Su colección supera ya las 300 variedades de árboles frutales, entre ellas manzanos, perales, higueras, ciruelos, cerezos o membrilleros.
En una finca de Navatrasierra, en la comarca de Las Villuercas, crece un auténtico Arca de Noé de los frutales tradicionales. Allí, los hermanos Efrén y José Félix Martín impulsan Arbolé, un proyecto dedicado a localizar, recuperar y conservar variedades antiguas y autóctonas de árboles frutales que durante siglos formaron parte del paisaje agrícola de la Península Ibérica y que hoy se encuentran en riesgo de desaparecer.
Su colección supera ya las 300 variedades de árboles frutales, entre ellas manzanos, perales, higueras, ciruelos, cerezos o membrilleros. Cada ejemplar representa un patrimonio genético de gran valor, fruto de siglos de selección realizada por agricultores que adaptaron estos cultivos a las condiciones específicas de cada territorio.
Desde el punto de vista agronómico, conservar esta diversidad genética resulta fundamental. Las variedades tradicionales constituyen una importante reserva de genes capaces de aportar tolerancia a enfermedades, resistencia a periodos de sequía o adaptación a diferentes tipos de suelo y condiciones climáticas. En un contexto marcado por el cambio climático y la pérdida de biodiversidad agrícola, este material vegetal adquiere un valor estratégico para el futuro de la agricultura.
El trabajo comienza recorriendo pueblos y antiguas huertas en busca de árboles veteranos. Una vez identificada una variedad de interés, se documentan sus características y se obtiene material vegetal mediante púas o yemas. Posteriormente, la variedad se multiplica mediante injerto sobre patrones adecuados, una técnica que permite conservar intactas sus características genéticas y garantizar su continuidad.
Este proceso evita la erosión genética que ha acompañado a la modernización de la agricultura. Durante las últimas décadas, muchas variedades locales han sido sustituidas por un número reducido de cultivares comerciales, seleccionados por su elevada productividad, uniformidad o facilidad de transporte. Sin embargo, esa homogeneización ha reducido la diversidad disponible para afrontar nuevos desafíos sanitarios y climáticos.
Además de conservar este patrimonio vegetal, Arbolé promueve su reintroducción en explotaciones agrícolas, huertos familiares y proyectos agroecológicos. El objetivo es que estas variedades vuelvan a formar parte del territorio y recuperen su función productiva, contribuyendo a una agricultura más diversa, resiliente y adaptada a las condiciones locales.
Con una mezcla de conocimiento técnico, trabajo de campo y pasión por el patrimonio rural, Efrén y José Félix Martín han convertido su iniciativa en un referente nacional para la conservación de los recursos fitogenéticos. Un proyecto que demuestra que preservar la memoria agrícola también significa proteger herramientas esenciales para la agricultura del futuro.