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El Pontón de Brovales, el puente que dejó de ser romano tras siglos de historia

Durante décadas se creyó que era de origen romano, pero los estudios apuntan a una construcción del siglo XVI sobre restos anteriores. Fue restaurado en 2023.

2 Julio 2026, 08:24 | Actualizado 2 Julio 2026, 08:40

Durante generaciones, el Pontón de Brovales fue conocido como un puente romano. La tradición popular y algunas referencias turísticas mantuvieron esa atribución durante décadas. Sin embargo, las investigaciones realizadas en los últimos años han cambiado la interpretación de este pequeño puente histórico situado junto a la EX-112, en las inmediaciones de la pedanía pacense de Brovales.

Los estudios patrimoniales señalan que la estructura conservada no corresponde a una obra de época romana. Los especialistas sitúan su construcción en el siglo XVI, aunque no descartan que se levantara sobre restos de un puente anterior, posiblemente de origen islámico. La tipología constructiva y los materiales empleados difieren de los característicos de la ingeniería romana, lo que ha llevado a revisar su datación.

A pesar de sus reducidas dimensiones —apenas una docena de metros de longitud—, el Pontón desempeñó un papel importante en las comunicaciones locales durante siglos, facilitando el paso sobre el arroyo Brovales en una zona de tránsito entre las poblaciones del entorno.

Su estado de conservación llegó a ser preocupante. El deterioro de la calzada y el riesgo de colapso motivaron su inclusión en la Lista Roja del Patrimonio, un catálogo que reúne bienes históricos amenazados. Durante años, asociaciones patrimonialistas reclamaron una intervención que garantizara su conservación.

La restauración llegó finalmente en 2023, cuando concluyeron las obras de consolidación y recuperación del puente. La actuación permitió preservar una infraestructura con un notable valor histórico y etnográfico, independientemente de que su origen no sea el que tradicionalmente se le atribuía.

El caso del Pontón de Brovales es un ejemplo de cómo la investigación histórica y arqueológica puede corregir interpretaciones asumidas durante décadas. Lejos de restarle importancia, la nueva datación permite comprender mejor la evolución de las infraestructuras históricas de Extremadura y pone de relieve la necesidad de proteger un patrimonio que, en muchas ocasiones, permanece alejado de los grandes monumentos, pero forma parte de la memoria colectiva del medio rural.