SENDERISMO
La cascada secreta de Ceclavín
Una antigua vereda ganadera nos conduce hasta un rincón escondido y privilegiado del Tajo Internacional
En Ceclavín, lejos de las rutas más transitadas, una antigua vereda de ganado casi borrada por el tiempo conduce hacia uno de esos lugares que todavía conservan sensación de descubrimiento. No hay pasarelas, señales ni embalses domesticando el agua. Solo monte, piedra y silencio.
El camino avanza entre jaras, encinas y afloramientos de granito modelados por siglos de erosión. A medida que se pierde altura, la vegetación se vuelve más húmeda y el sonido del agua empieza a filtrarse entre las rocas. El sendero termina desembocando en un pequeño cañón escondido donde aparece la sorpresa final: una cascada interior encajada entre grandes moles graníticas.
El acceso obliga a atravesar un estrecho pasadizo natural abierto entre las piedras, una especie de corredor oscuro y fresco que multiplica la sensación de aventura. No es un lugar apto para claustrofóbicos, pero sí para quienes buscan rincones diferentes en el entorno del Tajo Internacional, uno de los espacios naturales más singulares de Extremadura.
La zona forma parte del paisaje típico de la penillanura cacereña, donde el granito, las dehesas y los pequeños cursos de agua crean refugios inesperados. En épocas lluviosas, el caudal transforma completamente el entorno y convierte la cascada en un espectáculo escondido entre musgos, sombras y paredes de roca pulida.


