RECREACIÓN

Ocho siglos después, la leyenda de Kamaira sigue viva en Alconchel

Una joven cristiana, un amor imposible y una cámara secreta en el Castillo de Miraflores protagonizan el relato que mañana volverá a tomar las calles de la localidad

Imagen generada con IA La historia se sitúa en el contexto de los enfrentamientos medievales entre musulmanes y cristianos y la recreación que se celebra en Alconchel toma como referencia el año 1174

12 Agosto 2026, 09:57 | Actualizado 12 Agosto 2026, 11:17

Kamaira esperaba su regreso. El hombre al que amaba había partido a la guerra y le había prometido volver. Pero nunca lo hizo. Según la tradición, la joven cristiana permaneció encerrada en una estancia subterránea del Castillo de Miraflores hasta morir en el olvido. Desde entonces, su espíritu vaga entre las piedras de la fortaleza.

Es la historia de la Zaragutía Mora, uno de los relatos más conocidos de Alconchel y el origen de una celebración que, cada verano, hace que el municipio viaje de nuevo hasta su pasado medieval. Kamaira era una joven cristiana cautiva que se enamoró de un noble o caudillo musulmán durante los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes. Antes de marcharse a la batalla, él la habría escondido en una cámara subterránea del castillo, conectada con un pasadizo secreto, y le prometió regresar.

Pero murió en combate.

Kamaira quedó atrapada y esperó en vano. La tradición cuenta que acabó muriendo en aquella estancia y que, desde entonces, su espíritu quedó ligado a la fortaleza, donde todavía se escuchan sus lamentos. También se dice que custodia tesoros ocultos entre las rocas del castillo.

Su nombre forma parte también del relato. La joven era conocida popularmente como la Zaragutía por su afición a vestir con ropajes de color púrpura, como la flor que comparte su nombre. Con el paso de los siglos, la figura de aquella mujer quedó unida para siempre al Castillo de Miraflores.

La historia se sitúa en el contexto de los enfrentamientos medievales entre musulmanes y cristianos y la recreación que se celebra en Alconchel toma como referencia el año 1174. Pero Kamaira pertenece al terreno de la tradición. No sabemos cuánto hay de realidad y cuánto de relato popular. Lo que sí ha perdurado es la memoria de aquella joven y su vínculo con la fortaleza.

Y mañana, 13 de agosto, Alconchel volverá a poner en escena su historia.

La localidad celebrará la decimotercera edición de ‘La Zaragutía Mora’, una jornada en la que vecinos y visitantes podrán adentrarse en ese pasado medieval. Más de un centenar de personas participarán en la recreación de la llegada de las tropas bereberes, uno de los momentos centrales de una celebración que tiene en el Castillo de Miraflores su principal escenario.

A las 21:45 horas, el fuego y la pirotecnia darán paso al tradicional pasacalles. Desde allí, la comitiva se dirigirá hacia el campamento medieval de Las Eritas, antes de llegar al patio de armas inferior del castillo.

Será allí donde vuelva a aparecer Kamaira. La compañía Samarkanda Teatro representará ‘La Zaragutía Mora, la leyenda del castillo de Alconchel’, una puesta en escena que recrea los acontecimientos en los que se sitúa el relato y devuelve a la joven cristiana al lugar donde, según la tradición, quedó atrapada para siempre.

La edición de este año incorpora además nuevas propuestas para acompañar la recreación. Habrá un mercado medieval con 15 puestos de alimentación y artesanía, además de demostraciones de trabajos tradicionales en cuero, madera y forja y de elaboración de queso artesanal. También se estrenará ‘El Cluedo de la Zaragutía Mora’, un juego de orientación e intriga inspirado en la historia.

Así, durante unas horas, Alconchel volverá a convertirse en el escenario de una historia que ha pasado de generación en generación. El castillo, las calles, el fuego y la representación teatral harán el resto.

Kamaira murió esperando a un hombre que nunca regresó. Su historia quedó ligada a las piedras del Castillo de Miraflores y terminó formando parte de la memoria colectiva de Alconchel. Mañana, ocho siglos después del tiempo en el que se sitúa su relato, el pueblo volverá a contar su historia.