COSTA DULCE
El mar del Zújar
A orillas de este afluente del Guadiana, Entrerríos ofrece un espacio natural de baño, sombra y ocio donde disfrutar del verano extremeño
Canal Extremadura El río Zújar discurre entre vegetación de ribera a su paso por las Vegas Altas, un paisaje de agua y naturaleza que convierte Entrerríos en uno de los rincones fluviales más singulares de Extremadura
En plena comarca de las Vegas Altas, a orillas del río Zújar, se encuentra la playa de Entrerríos, un espacio de baño natural que cada verano transforma este rincón de la provincia de Badajoz en un pequeño litoral de interior.
Situada en la entidad local menor perteneciente a Villanueva de la Serena, esta zona de baño natural se ha convertido en una de las alternativas para quienes buscan combatir las altas temperaturas rodeados de un paisaje de ribera.
El espacio está preparado para pasar el día y disfrutar del entorno. Cuenta con zonas verdes y amplias áreas de sombra, fundamentales en los meses de calor, además de espacios habilitados para el descanso y la convivencia. Sus merenderos permiten alargar la jornada junto al río y convertir una jornada de baño en un plan familiar completo.
La playa también dispone de zonas diferenciadas para el disfrute de visitantes de todas las edades, con espacios pensados para el ocio infantil y áreas donde relajarse junto al agua. A ello se suman servicios como aparcamiento y establecimientos hosteleros que facilitan la estancia durante los meses de verano.
Pero el verdadero protagonista de este paisaje es el río Zújar. Su presencia ha marcado la historia de las Vegas Altas y explica la riqueza natural de este entorno. Uno de los grandes afluentes del Guadiana, sus aguas han sido durante generaciones fuente de vida para la agricultura, los pueblos y los ecosistemas de ribera que lo acompañan.
Más allá de ser un lugar para refrescarse, la playa de Entrerríos representa una forma muy extremeña de vivir el verano: al aire libre, en contacto con la naturaleza y alrededor del agua. Un espacio donde las familias pasan el día, donde los vecinos se encuentran y donde el río recupera ese papel tradicional como punto de reunión.
El mar del Zújar no tiene olas ni costa, pero sí tiene algo que muchos buscan en verano: un paisaje tranquilo donde el agua, la sombra y la naturaleza se convierten en el mejor refugio.