RINCONES

La piscina natural que mejor recoge la esencia hurdana

El Castillo, en el valle del río Esperabán, ofrece uno de los baños más auténticos de la comarca, rodeado de naturaleza, arquitectura tradicional y rutas que invitan a descubrir su belleza

Canal Extremadura La zona de baño de El Castillo, en Pinofranqueado, permite disfrutar del río Esperabán en un entorno natural marcado por la pizarra y la vegetación de ribera.

6 Agosto 2026, 12:22 | Actualizado 6 Agosto 2026, 12:45

El agua ha sido siempre uno de los grandes elementos que explican Las Hurdes. Los ríos que atraviesan la comarca han modelado sus montañas, han marcado la distribución de sus pequeñas poblaciones y han acompañado durante generaciones la vida de quienes han habitado estos valles. Hoy, esos mismos cauces se convierten en uno de sus mayores atractivos durante los meses de verano.

Entre todos esos rincones, la piscina natural de El Castillo, una de las alquerías del municipio de Pinofranqueado, representa como pocas la relación entre naturaleza y forma de vida hurdana. Situada junto al río Esperabán, ofrece un baño rodeado de un paisaje donde la pizarra, la vegetación de ribera y las montañas forman parte inseparable de la experiencia.

No es la piscina más grande de Las Hurdes ni tampoco la más conocida, pero precisamente ahí reside parte de su encanto. Su valor está en conservar la esencia de esos lugares donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo: aguas limpias y frescas, sombra natural, el sonido constante del río y un entorno que mantiene intacta la personalidad de la comarca.

La zona de baño se encuentra junto al puente que cruza el Esperabán y permite disfrutar de un espacio acondicionado sin perder el carácter natural del entorno. A su alrededor aparecen algunos de los elementos que definen el paisaje hurdano: las construcciones tradicionales de piedra y pizarra, los bancales que trepan por las laderas y una vegetación que acompaña el recorrido del agua.

Pero acercarse hasta El Castillo es descubrir mucho más que una piscina natural. La alquería conserva el encanto de los pequeños núcleos de población que salpican Las Hurdes, con calles tranquilas y una arquitectura que mantiene la huella de una forma de vida ligada a la montaña. Un lugar donde cada rincón habla de la historia de una comarca que durante siglos convivió con el aislamiento y que hoy ha encontrado en su naturaleza uno de sus grandes valores.

Desde esta localidad también parten propuestas para seguir descubriendo el entorno, como la ruta hacia el Tesito de los Cuchillos, donde se conservan grabados rupestres, o diferentes recorridos que permiten adentrarse en los paisajes del valle del Esperabán. Senderismo, patrimonio y baño se unen así en una misma visita.

La piscina natural de El Castillo forma parte de una red de espacios de baño que han convertido a Las Hurdes en uno de los destinos de agua dulce más singulares de Extremadura. Lugares como Ovejuela, Riomalo de Abajo, Sauceda o Pinofranqueado muestran la diversidad de una comarca donde cada río guarda un paisaje diferente.

En verano, cuando las temperaturas suben en buena parte de la región, Las Hurdes ofrecen otra forma de vivir la estación: lejos del ruido, entre montañas y con el agua como protagonista. En El Castillo, ese agua no solo refresca; también cuenta la historia y conserva la esencia de una tierra marcada por sus ríos.