HISTORIA PERSONAL
Soledad Zapardiel, la joven toledana que facilita la comunicación de las personas sordas de Mérida
El acceso a la lengua de signos española es un derecho, pero también una seña de identidad lingüística y cultural de la comunidad sorda
La figura del mediador comunicativo es clave en el tejido asociativo de la comunidad sorda porque establece puentes de comunicación y relación social entre las personas sordas, pero también entre este colectivo y la población oyente.
Esta es una de las responsabilidades que tiene asignada Soledad Zapardiel, una joven sorda de Castilla-La Mancha que desde hace unos meses trabaja para la Federación Extremeña de Asociaciones de Personas Sordas (Fexas), realizando labores de mediadora comunicativa en la Asociación de Personas Sordas de Mérida. Además de comunicarse en lengua de signos española y defender los derechos de las personas signantes, participa en un proyecto en Instagram, denominado “signado ciencia”, con el que aporta sus conocimientos como graduada en Bioquímica para crear y divulgar contenido científico de calidad en lengua de signos.
Soledad es el ejemplo de una juventud reivindicativa, inconformista y muy preparada que con sus acciones está cambiando la mirada social hacia las personas con discapacidad auditiva.


