BIOARQUITECTURA
La casa de paja de Extremadura
José Mendoza Milara y María Gómez Javaloyes firman en Peraleda de la Mata una vivienda prefabricada con paja, madera y lana de oveja Merina
Canal Extremadura No se trata de una casa en la que los materiales naturales sean únicamente una elección estética. Forman parte de la propia estrategia para conseguir aislamiento, eficiencia y confort
En Peraleda de la Mata, una vivienda prefabricada construida con materiales naturales apuesta por otra forma de entender la arquitectura: más sostenible, más eficiente y pensada para vivir en contacto permanente con el exterior.
La casa, proyectada por los arquitectos José Mendoza Milara y María Gómez Javaloyes, ocupa una parcela triangular de unos 850 metros cuadrados, en la comarca de Los Ibores y cerca del río Tajo. El terreno conserva varios olivos, una gran higuera y un muro tradicional de adobe rematado con teja árabe.
Una casa diseñada para mirar fuera
La vivienda tiene grandes fachadas hacia el este y el oeste para aprovechar la luz natural. Sus aparentemente planos muros esconden pequeños quiebros que buscan las vistas y permiten que los diferentes espacios se relacionen de una manera distinta con el jardín.
La distribución interior sigue la misma filosofía. Los propietarios querían una vivienda diáfana, sin demasiados tabiques, donde cocina, salón, comedor y zona de ocio pudieran convivir.
Dos grandes ejes organizan la casa. Uno conecta la entrada oeste con la salida hacia el jardín y separa las zonas comunes de los dormitorios. El otro está marcado por una espectacular cercha de madera de 13 metros, que atraviesa la vivienda de sur a norte.
La estructura no solo organiza la planta baja. En la primera planta permite crear dos oficinas, un cuarto de juegos y una habitación de invitados, además de un espacio bajo cubierta que puede utilizarse como trastero.
La paja como aislante
Pero el elemento más singular está en los muros. La vivienda utiliza prefabricados de paja de 35 centímetros de espesor. En este caso, la propia paja es el aislamiento.
El sistema permite conseguir unas prestaciones térmicas muy elevadas y, según el proyecto, alcanzar valores próximos al doble de lo exigido por el Código Técnico de la Edificación en las condiciones más desfavorables de la península.
Sobre los muros se aplica un acabado de mortero que protege la envolvente y completa el sistema.
Madera, lana de oveja y agua de lluvia
La utilización de materiales naturales se extiende por toda la vivienda. El aislamiento se realizó inicialmente con celulosa proyectada y actualmente incorpora también lana de oveja Merina en muros y losas.
La madera está presente en la estructura y en las carpinterías interiores. La instalación de fontanería se realizó en cobre por decisión de los propietarios, que querían evitar en lo posible el uso de plásticos.
Incluso la cubierta tiene una función sostenible: recoge el agua de lluvia para utilizarla posteriormente en el riego del jardín y el huerto.
No se trata, por tanto, de una casa en la que los materiales naturales sean únicamente una elección estética. Forman parte de la propia estrategia para conseguir aislamiento, eficiencia y confort.
Cálida en invierno, fresca en verano
Y ese confort es precisamente lo que destacan sus propietarios, Javier y Elvira.
Desde que terminaron la vivienda, cuentan los arquitectos, han podido comprobar su satisfacción por haber conseguido la casa que siempre habían soñado.
La paja, la madera y el resto de materiales empleados contribuyen a mantener una temperatura interior estable: cálida en invierno y fresca en verano, con una humedad agradable y una sensación de bienestar
En Peraleda de la Mata, esta casa demuestra que la bioarquitectura puede mirar al futuro sin renunciar a materiales que llevan siglos formando parte de la construcción.
Una vivienda contemporánea que utiliza paja, madera, lana y agua de lluvia para algo tan sencillo —y tan difícil— como vivir confortablemente en conexión con el lugar.