CAMPO

Cuando la ilusión y el trabajo no bastan: un adiós obligado

Las explotaciones agrarias cayeron un 14,7% en Extremadura en solo tres años. La historia de Álvaro pone rostro a una realidad marcada por la falta de rentabilidad y el escaso relevo generacional 

16 Julio 2026, 12:08 | Actualizado 16 Julio 2026, 12:34

La ilusión y las ganas de trabajar no siempre son suficientes para salir adelante en el campo. Cada vez son más quienes, tras años de esfuerzo e inversión, se ven obligados a abandonar una actividad que comenzó como un proyecto de vida y termina chocando con una realidad marcada por la falta de rentabilidad, el aumento de los costes, las trabas administrativas y la ausencia de relevo generacional. En Extremadura, el número de explotaciones agrícolas descendió un 14,7% entre 2020 y 2023, pasando de 64.275 a 54.798 fincas, una caída superior a la media nacional, situada en el 12,4%. Detrás de esas cifras hay proyectos que cierran, explotaciones que se traspasan y personas que, pese a intentarlo, terminan renunciando.

Álvaro es uno de esos casos. Hace unos años decidió emprender lejos del pueblo y hacerse cargo de una explotación ganadera en Casas del Castañar, donde llegó a criar hasta 200 cabras de raza Florida Sevillana. Aquella apuesta de entonces ha terminado convirtiéndose en un traspaso.

"No es viable. Al final son muchas horas de trabajo y no ves resultado. Entre la administración y los piensos... Cuando llegas a fin de mes y te das cuenta de que no puedes pagar las cosas es cuando empiezan los problemas", explica.

Tras mucho pensarlo, decidió renunciar una finca completamente equipada y con un alquiler asequible. Una decisión que ha sido especialmente difícil porque detrás hay años de trabajo, inversión e ilusión.

"La mayoría de la gente que tiene animales hoy en día es porque se ha criado con ellos. Si no, no los tendrían", afirma, convencido de que cada vez resulta más complicado iniciar un proyecto ganadero desde cero.

Su historia refleja una realidad que preocupa al sector. Cada explotación que cierra no solo supone la pérdida de un negocio; también deja más difícil el relevo generacional y contribuye al progresivo abandono del medio rural.  Álvaro pone fin a un proyecto que soñó duradero, pero que los números han acabado haciendo imposible.