INNOVACIÓN
¿Cómo era el Templo de Diana hace 2.000 años?
Una recreación inmersiva permite descubrir el aspecto original del monumento y participar en un ritual romano con el máximo rigor histórico.
Canal Extremadura El objetivo es que el visitante no solo observe el pasado, sino que se sienta parte de él.
Mérida ofrece una nueva forma de viajar al pasado. Gracias a una recreación en realidad virtual, cualquier usuario puede descubrir cómo era el Templo de Diana hace cerca de 2.000 años y recorrerlo como si estuviera en plena época romana.
La experiencia ha sido desarrollada por el estudio emeritense Prexenz, especializado en software para realidad virtual y aumentada. Sin embargo, el verdadero protagonista es el monumento, que recupera digitalmente su aspecto original a partir del trabajo conjunto con especialistas del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida y del Ayuntamiento de Mérida, con el objetivo de garantizar el máximo rigor histórico.
La recreación muestra un templo muy distinto al que conocemos hoy. Lejos de las ruinas conservadas en la actualidad, el edificio aparece completo, con su cubierta, su decoración arquitectónica y los elementos que formaban parte del santuario en época romana. El visitante puede desplazarse por el recinto y contemplar el monumento tal y como debió de lucir en el momento de mayor esplendor de Augusta Emerita.
Pero la propuesta va más allá de una simple visita virtual. El usuario puede interactuar con el entorno, coger objetos y participar en un ritual romano, lo que convierte la experiencia en un recorrido inmersivo que ayuda a comprender no solo la arquitectura del templo, sino también las costumbres y la religiosidad de la sociedad que lo utilizó hace dos milenios.
El proyecto nació como un prototipo de turismo inteligente con el objetivo de acercar el patrimonio al público mediante las nuevas tecnologías. La combinación del modelado en tres dimensiones, la programación de videojuegos y la realidad virtual permite recrear espacios históricos con un elevado nivel de detalle y ofrecer una experiencia mucho más participativa que una visita convencional.
El objetivo es que el visitante no solo observe el pasado, sino que se sienta parte de él. Esa es una de las principales novedades de esta iniciativa, que busca hacer más accesible la historia a través de la inmersión y la interacción.
La intención es que este tipo de recreaciones pueda ampliarse en el futuro a otros enclaves arqueológicos de Mérida. Uno de los escenarios que ya se plantea es el Circo Romano, donde la realidad virtual permitiría revivir el ambiente de las carreras y contemplar el recinto tal y como era durante el auge de la capital de la Lusitania.
De este modo, la tecnología abre una nueva ventana para conocer uno de los monumentos más emblemáticos de Mérida y descubrir cómo era realmente el Templo de Diana, mucho antes de que el paso de los siglos lo convirtiera en la imagen que hoy forma parte del paisaje urbano de la ciudad.