ARTESANÍA
De Woddy Allen al Reina Sofía, el barro extremeño que viaja por todo el mundo
Los hermanos Pérez Vinagre llevan más de 25 años transformando tradición alfarera en piezas de diseño presentes en museos, restaurantes y proyectos de toda EspañA
Canal Extremadura Trabajan bajo la influencia de sus maestros y, especialmente, de su abuelo Lorenzo Vinagre, pero han incorporado al oficio una mirada contemporánea que ha permitido a la empresa seguir evolucionando
Poco tuvieron que ver los astros y mucho la tradición con el destino de Lorenzo y Juan Manuel Pérez Vinagre. Los dos hermanos nacieron en Salvatierra de los Barros, uno de los grandes referentes de la alfarería extremeña, y crecieron rodeados de una tradición que se remonta a la Edad Media. Tres generaciones después, aquella herencia familiar sigue viva, aunque hoy se expresa también a través del diseño, la innovación y la búsqueda de nuevos materiales y formas.
En los años 80 decidieron convertir su pasión por la artesanía en una profesión. Así nació Hermanos Pérez Vinagre y, poco después, Terracota Mérida, un taller y una tienda situados en pleno corazón de la capital extremeña, junto al Museo Nacional de Arte Romano y el Teatro Romano.
Desde entonces, el barro ha sido su materia prima, pero la tradición nunca ha significado quedarse quietos.
Un oficio familiar que mira hacia el futuro
Lorenzo Pérez Vinagre es el mayor de los hermanos y el responsable de la parte más creativa y artística del taller. Es Maestro Artesano, una distinción que actualmente solo ostentan diez artesanos en Extremadura, y cuenta además con el título de Técnico en Artes Plásticas y Diseño de Alfarería y Cerámica por la Escuela Superior de Artes Aplicadas y Oficios de Mérida.
Juan Manuel Pérez Vinagre, el pequeño de la saga, dirige el área de Diseño y Creatividad de Terracota Mérida y se ocupa también de la gestión empresarial y de explorar nuevos nichos de mercado, tendencias y formas de entender la experiencia del usuario. Es Técnico en Artesanía y Diseño y Máster en Executive for Craft Design por la EOI.
Los dos trabajan bajo la influencia de sus maestros y, especialmente, de su abuelo Lorenzo Vinagre, pero han incorporado al oficio una mirada contemporánea que ha permitido a la empresa seguir evolucionando.
El resultado son piezas en las que el saber hacer tradicional y el diseño conviven. Algunas han terminado en lugares tan singulares como museos de referencia, prestigiosos restaurantes de toda España o proyectos vinculados a nombres tan conocidos como Woody Allen o Pablo Alborán.
Del torno al diseño
Terracota Mérida entendió pronto que para mantener vivo un oficio tradicional había que seguir aprendiendo. En 2003, el premio Euroward reconoció su trayectoria y su apuesta por mejorar procesos y combinar tradición y modernidad.
La formación se convirtió desde entonces en una de las señas de identidad de la empresa. En 2009 comenzaron los convenios de colaboración con la Universidad de Extremadura, a través del grado de Ingeniería en Diseño Industrial y Desarrollo de Producto del Centro Universitario de Mérida, y posteriormente con la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Mérida.
En 2021 llegó también un convenio con la Universidad de Sevilla.
Estas colaboraciones han acercado el taller a docentes y futuros diseñadores y han reforzado una idea que forma parte de su filosofía: la artesanía también puede ser un laboratorio de diseño.
Terracota Mérida se convirtió además en la primera empresa asociada a DIEX, la Asociación de Diseñadores de Extremadura, integrada en la Red Española de Asociaciones de Diseño y en el Bureau of European Design Associations.
La colaboración con nuevos creadores también ha dado frutos. Junto a la diseñadora Alba Rodríguez, la empresa consiguió el primer puesto del Concurso de Artesanía de la Junta de Extremadura en la categoría joven y producto en 2013, 2014 y 2015.
Una empresa que también crea oportunidades
La evolución de Terracota Mérida no se ha limitado al producto.
En 1999, la empresa fue homologada por la Junta de Extremadura como Centro Especial de Empleo, incorporando a su proyecto la formación y el empleo de personas con discapacidad.
Hoy, el equipo está formado por ocho personas entre el taller y la tienda.
Más de dos décadas después de aquellos primeros pasos, los hermanos Pérez Vinagre siguen trabajando con la misma materia prima con la que comenzó la historia familiar: el barro.
La diferencia es que aquel barro de Salvatierra de los Barros ya no se queda únicamente en Extremadura. Se transforma en piezas que viajan, entran en restaurantes, forman parte de proyectos artísticos y llegan a espacios culturales de referencia.
Una tradición nacida en un pueblo alfarero que encontró en Mérida una nueva forma de mirar al futuro.