INNOVACIÓN
La empresa extremeña pionera en fundición que lleva sus campanas a la nube
Esta firma de Montehermoso, con más de 170 años de historia, es referente en la fabricación de campanas y líder en relojes monumentales
Canal Extremadura Su trabajo ha viajado mucho más allá de Extremadura. Campanas, relojes y carillones fabricados en Montehermoso están instalados en los cinco continentes
Durante más de 170 años, el sonido de las campanas está ligado al nombre de una familia de Montehermoso. Campanas Rivera mantiene viva una tradición que comenzó en el siglo XIX y que ha convertido a esta empresa extremeña en pionera en la fundición de campanas en España y líder en la fabricación de relojes monumentales.
Su trabajo ha viajado mucho más allá de Extremadura. Campanas, relojes y carillones fabricados en Montehermoso están instalados en los cinco continentes, llevando consigo un oficio artesanal que ha pasado de generación en generación.
Pero si algo define la historia de Campanas Rivera es precisamente su capacidad para evolucionar. Al trabajo tradicional de la fundición se han incorporado nuevos sistemas de automatización, comunicación y vigilancia que permiten controlar las instalaciones con una tecnología que hace unas décadas habría resultado impensable.
Un oficio que comenzó a pie de torre
La historia de los fundidores de campanas está marcada por una época en la que las campanas no podían transportarse fácilmente. Los maestros fundidores eran transeúntes y se desplazaban hasta el lugar donde debía instalarse la campana para realizar allí todo el proceso de fundición, normalmente a pie de torre.
El desarrollo de los medios de transporte permitió cambiar aquel modelo. Los fundidores pudieron asentarse y trasladar las campanas desde los talleres hasta sus lugares de destino. En el caso de Campanas Rivera, ese proceso contribuyó a su expansión desde Montehermoso hacia otros puntos de España y, posteriormente, hacia los cinco continentes.
La empresa conserva hoy esa tradición artesanal. Cada campana puede incorporar notas musicales afinadas, decoraciones e inscripciones personalizadas, de manera que el instrumento no solo cumple una función sonora, sino que también se convierte en una pieza única.
A las campanas se suman los carillones, capaces de interpretar melodías, y los relojes monumentales, tanto de estilo tradicional como con sistemas más sofisticados, diseñados respetando las características arquitectónicas y patrimoniales de cada lugar.
Conservar los toques tradicionales con tecnología
La innovación forma parte también de ese proceso de conservación. Las centrales de mando permiten programar y memorizar diferentes composiciones de toques, una herramienta que ayuda a mantener sonidos y formas tradicionales de hacer sonar las campanas y evitar que algunos de ellos desaparezcan.
La empresa ha incorporado además sistemas de comunicación y localización como GSM y GPS, que facilitan la automatización y supervisión de los equipos.
Y es precisamente en este punto donde la tradición da el salto a la nube.
Campanas que se controlan desde cualquier parte del mundo
Campanas Rivera fue la primera empresa española en introducir Bell Cloud, un sistema que permite acceder a las centrales de mando de sus instalaciones desde cualquier lugar a través de un ordenador, una tableta o un smartphone.
La tecnología permite tanto al cliente como a la propia empresa consultar y gestionar los equipos de forma remota y en tiempo real. Así, una instalación situada a miles de kilómetros de Montehermoso puede ser supervisada sin necesidad de desplazarse hasta ella.
El sistema representa la evolución de un oficio que comenzó con los maestros fundidores trabajando junto a las torres y que hoy puede incorporar herramientas digitales para controlar una campana desde prácticamente cualquier lugar del planeta.
Del fuego de la fundición a la nube. Esa es la evolución de Campanas Rivera: una empresa extremeña que conserva un oficio centenario mientras incorpora tecnología para seguir haciendo sonar sus campanas en el siglo XXI.