ARTESANÍA

Las tinajas extremeñas que conquistaron Juego de Tronos: diez generaciones moldeando barro

La familia Moreno León mantiene vivo en Torrejoncillo uno de los oficios artesanos más antiguos de Extremadura, con piezas que han llegado a producciones internacionales o Atrio

Canal Extremadura La tinaja más antigua conservada con su sello lleva grabada la inscripción "Soi de Ilario Simon, 1783", una pieza realizada durante el reinado de Carlos III

27 Julio 2026, 07:25 | Actualizado 27 Julio 2026, 07:32

Hay oficios que sobreviven al paso del tiempo y otros que consiguen convertir la tradición en un legado vivo. Es el caso de Tinajas Moreno León, una familia de Torrejoncillo que lleva más de 240 años trabajando el barro de manera artesanal. Desde 1783, diez generaciones han mantenido un saber hacer que ha resistido guerras, cambios de moneda, revoluciones industriales y transformaciones sociales sin perder su esencia.

El origen documentado del taller se encuentra en una de sus propias piezas. La tinaja más antigua conservada con su sello lleva grabada la inscripción "Soi de Ilario Simon, 1783", una pieza realizada durante el reinado de Carlos III. Por aquellos años, Jerónimo Moreno y Ana Sánchez, conocida como "La Periana", ya trabajaban la arcilla en Torrejoncillo, iniciando una tradición familiar que ha llegado hasta nuestros días.

El oficio ha pasado de padres a hijos durante diez generaciones, conservando prácticamente intacta la técnica artesanal. Cada tinaja continúa levantándose completamente a mano, desde la extracción y el amasado del barro hasta el modelado pieza a pieza. La gran diferencia respecto al pasado está en la cocción: donde antes únicamente se utilizaba madera, hoy emplean biomasa en un horno moderno que garantiza una temperatura uniforme sin renunciar al carácter artesanal del proceso.

La materia prima también sigue siendo la misma. Utilizan la arcilla anaranjada de Torrejoncillo, rica en mica y con unas características que aportan personalidad y resistencia a cada pieza. Apostar por un material local no solo mantiene la identidad de la alfarería tradicional extremeña, sino que además reduce el transporte y la huella ambiental de la producción.

Durante más de dos siglos, las tinajas han acompañado la vida cotidiana de miles de familias. Han servido para conservar vino, agua, aceite y miel, pasando de generación en generación. Y cuando terminaban esa primera función, comenzaba otra: muchas se reutilizaban para almacenar cal, como grandes maceteros donde crecían parras o geranios o incluso formando parte de tapias y construcciones rurales. En la alfarería tradicional, el barro nunca deja de ser útil.

La historia de la familia también puede contarse a través de las monedas con las que ha comerciado. Sus antepasados vendieron tinajas cobrando en maravedís, escudos, reales, pesetas e incluso patatas, reflejo de una economía en la que el trueque era habitual. Hoy continúan haciéndolo en euros, aunque el oficio mantiene la misma filosofía de hace más de dos siglos.

Su prestigio ha traspasado desde hace años las fronteras de Extremadura. Las tinajas de Moreno León han formado parte de producciones audiovisuales de gran éxito como Juego de Tronos y La Catedral del Mar, donde sus piezas contribuyeron a recrear escenarios históricos. También están presentes en espacios de referencia como Atrio, el restaurante cacereño reconocido internacionalmente por su excelencia gastronómica.

La historia de Tinajas Moreno León demuestra que la artesanía no pertenece únicamente al pasado. Cada tinaja sigue siendo el resultado de cientos de años de experiencia, de unas manos que trabajan el barro como lo hicieron sus antepasados y de un patrimonio que continúa vivo en Torrejoncillo, convirtiendo una tradición iniciada en 1783 en uno de los mejores ejemplos del legado artesano de Extremadura.