EMPRESAS
Viña Santa Marina, 25 años elevando el prestigio del vino extremeño
Sus caldos y su apuesta por la calidad la han convertido en uno de los proyectos más influyentes de la D.O. Ribera del Guadiana
Durante décadas, los vinos extremeños convivieron con el reto de desprenderse de la imagen de una región centrada en la producción de grandes volúmenes. Sin embargo, a finales del siglo XX comenzaron a surgir proyectos que apostaron por la calidad como principal seña de identidad. Entre ellos destaca Viña Santa Marina, una bodega que ha desempeñado un papel relevante en la proyección de los vinos de Extremadura dentro y fuera del país.
Fundada en 1999, en una finca situada a las afueras de Mérida, la bodega nació con el objetivo de demostrar que las condiciones climáticas y los suelos de la región permitían elaborar vinos de alta gama capaces de competir con los de otras zonas de mayor tradición vitivinícola.
Su apuesta se centró desde el principio en el control integral del proceso de producción, desde el viñedo hasta el embotellado, y en la introducción de variedades internacionales como Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Cabernet Franc o Petit Verdot, junto a la Tempranillo y variedades blancas como Chardonnay y Sauvignon Blanc. Una decisión que, en aquel momento, respondía a la búsqueda de vinos con un perfil más internacional sin renunciar a la identidad del territorio.
La bodega forma parte de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana, una denominación que en las últimas décadas también ha experimentado una importante evolución gracias al trabajo de numerosas bodegas que han apostado por mejorar la calidad de sus elaboraciones.
Entre sus referencias más conocidas se encuentran Equus, Celtus, Miráculus y Torremayor, vinos que han logrado reconocimiento en guías especializadas y certámenes nacionales e internacionales. Estas distinciones han contribuido a reforzar la presencia de los vinos extremeños en mercados donde tradicionalmente tenían una menor visibilidad.
Más allá de sus etiquetas, la trayectoria de Viña Santa Marina refleja el cambio experimentado por buena parte del sector vitivinícola extremeño en los últimos 25 años. La inversión en tecnología, la mejora del manejo del viñedo y la apuesta por producciones más limitadas y de mayor valor añadido han permitido que los vinos de la región ganen prestigio entre críticos, distribuidores y consumidores.
La finca sobre la que se asienta la bodega conserva, además, vestigios de un antiguo enclave romano relacionado con la producción de vino, un elemento que pone de manifiesto la larga tradición vitivinícola del entorno de Mérida y que conecta el presente del sector con una actividad documentada desde hace casi dos mil años.
Viña Santa Marina forma parte de una generación de bodegas que contribuyó a cambiar la percepción del vino extremeño, demostrando que la región podía producir vinos de calidad reconocida sin renunciar a su carácter. Un proceso en el que también han participado otras bodegas de la D.O. Ribera del Guadiana y que ha permitido que Extremadura ocupe hoy un lugar más visible en el panorama vitivinícola nacional e internacional.