PATRIMONIO
20 siglos de historia en un rincón de la Campiña Sur
Los nuevos hallazgos en el yacimiento romano de Regina invitan a redescubrir un recorrido único que atraviesa 2.000 años de patrimonio en apenas unos kilómetros del sur de Badajoz
Canal Extremadura Pocas zonas de Extremadura concentran tanta historia en tan poco espacio. En menos de una jornada es posible pasar del mundo romano al legado andalusí, descubrir una de las iglesias barrocas más espectaculares de España y terminar el recorrido en uno de los mejores ejemplos de patrimonio industrial y natural de la región
El pórtico de sus termas, restos escultóricos y más de diez tipos diferentes de mármol. Los nuevos hallazgos arqueológicos en Regina Turdulorum han vuelto a situar en el mapa uno de los grandes tesoros romanos de Extremadura. Las últimas excavaciones han permitido descubrir elementos que ayudan a comprender la importancia y la riqueza de una ciudad que aún guarda muchos secretos bajo tierra.
Situada en el actual término municipal de Casas de Reina, Regina fue mucho más que un teatro romano. Fue una auténtica ciudad de la Hispania romana, fundada en torno al siglo I d. C. en un enclave estratégico de la Lusitania, junto a las principales vías de comunicación que conectaban el valle del Guadalquivir con las tierras del norte y cerca de una zona con una importante riqueza minera.
Su trazado urbano conserva los restos de una ciudad organizada, con espacios públicos, edificios administrativos, templos, viviendas, termas y un teatro, elementos que permiten acercarse a la vida cotidiana de sus habitantes hace casi 2.000 años. El teatro, uno de sus monumentos más conocidos, es solo una parte de un conjunto arqueológico que continúa revelando la dimensión que alcanzó esta antigua urbe romana.
Cada campaña de excavación aporta nuevas piezas para reconstruir la historia de Regina, una ciudad que llegó a tener un papel destacado dentro del territorio romano y cuyo patrimonio todavía está lejos de haber mostrado todo su potencial.
Pero la historia de este rincón de la Campiña Sur extremeña no termina con Roma. Muy cerca, el paso de los siglos dejó otras huellas que permiten recorrer una auténtica línea del tiempo patrimonial.
Tras la desaparición del Imperio romano llegó una época marcada por el control del territorio y las fronteras. En lo alto de un cerro se levanta el castillo de Reina, una fortaleza cuyo origen se encuentra en una antigua alcazaba musulmana. Su posición privilegiada convirtió este enclave en un punto estratégico durante siglos y todavía hoy ofrece una de las mejores panorámicas de la comarca.
El siguiente salto en el tiempo conduce hasta el siglo XVIII, cuando el arte barroco dejó una de sus grandes joyas en Fuente del Arco. Allí se encuentra la ermita de la Virgen del Ara, un templo que sorprende por un interior completamente cubierto de pinturas murales. Sus frescos, que representan escenas religiosas y elementos decorativos, le han valido el sobrenombre de la Capilla Sixtina de Extremadura.
La última parada de este viaje por la historia llega con la mina La Jayona, un espectacular ejemplo de patrimonio industrial y natural. Explotada durante décadas para la extracción de hierro, sus galerías y cortados muestran hoy la transformación de un espacio donde se mezclan geología, naturaleza y memoria minera.
En apenas unos kilómetros, este recorrido permite viajar desde la Hispania romana hasta la Revolución Industrial, pasando por el legado andalusí y el esplendor artístico del Barroco. Cuatro enclaves diferentes que cuentan una misma historia: la de un territorio que durante 2.000 años ha sido escenario de culturas, pueblos y formas de vida distintas.
Los nuevos descubrimientos de Regina son la puerta de entrada a una ruta que demuestra que la Campiña Sur guarda uno de los conjuntos patrimoniales más sorprendentes de Extremadura: un viaje por veinte siglos de historia concentrados en un pequeño rincón del sur de Badajoz.