TESOROS OCULTOS

El Mont-Saint-Michel extremeño: la ermita que emerge entre las aguas del embalse de Orellana

Este templo medieval de Puebla de Alcocer fue construido siglos antes de la presa y hoy es uno de los enclaves patrimoniales más singulares de Extremadura

Canal Extremadura Desgraciadamente el monumento está incluido en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra

9 Julio 2026, 08:15 | Actualizado 9 Julio 2026, 08:40

La imagen sorprende a cualquiera que la descubre por primera vez. Una ermita medieval rodeada por las aguas del embalse de Orellana, aislada del paisaje y con el aspecto de una pequeña isla. Por esa estampa tan singular, muchos comparan a la ermita de la Magdalena, conocida como El Templaero, con el famoso Mont-Saint-Michel francés.

Este singular enclave se encuentra en el término municipal de Puebla de Alcocer, a orillas del embalse de Orellana. La ermita no fue construida en mitad del agua. El edificio es varios siglos anterior al embalse y originalmente se levantó sobre una pequeña elevación del terreno. Fue la edificación de la presa la que transformó completamente el paisaje, dejando el templo rodeado por el agua cuando el nivel del pantano es elevado.

Esa transformación convierte a El Templaero en uno de los lugares más fotografiados de La Siberia extremeña. Dependiendo de la época del año y de las reservas de agua, la ermita puede aparecer prácticamente aislada o volver a quedar conectada con tierra firme.

Los historiadores sitúan su construcción entre los siglos XIII y XV, aunque el lugar ya había tenido importancia mucho antes. En las inmediaciones apareció un ara romana dedicada a la diosa Ceres, una prueba de que el enclave estuvo ocupado durante la época romana y posiblemente tuvo un carácter religioso desde hace casi dos mil años.

El edificio conserva elementos del gótico, como los arcos apuntados y una cabecera cubierta con bóveda de crucería. En su interior todavía pueden apreciarse restos de pinturas e inscripciones, entre ellas una referencia a 1531, que podría corresponder a una reforma realizada durante el siglo XVI.

Uno de los aspectos que más curiosidad despierta es su nombre popular: El Templaero. La tradición oral ha relacionado durante décadas la ermita con los caballeros templarios, alimentando numerosas leyendas. Sin embargo, no existe documentación histórica que confirme que la Orden del Temple estuviera vinculada al edificio, por lo que esa relación forma parte del imaginario popular de la zona.

Además de su interés histórico, la ermita se ha convertido en un símbolo del patrimonio de La Siberia. Su estado de conservación preocupa desde hace años, ya que el paso del tiempo, la humedad provocada por la proximidad del agua y el abandono han deteriorado parte de la construcción. Por ello, el monumento está incluido en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra.

Más allá de las leyendas y de su valor arquitectónico, el gran atractivo de El Templaero es su ubicación. Cuando las aguas del embalse de Orellana rodean completamente el edificio, la imagen recuerda inevitablemente a la del Mont-Saint-Michel normando, aunque en este caso el fenómeno no depende de las mareas, sino del nivel del pantano. Una estampa única en Extremadura que combina historia, patrimonio y naturaleza en un mismo lugar.