RINCONES

Un mirador histórico hacia el Zújar y la Sierra de Palenque

La fortaleza de Capilla, encaramada sobre la roca en el límite entre La Siberia y La Serena, ofrece una de las panorámicas más espectaculares del noreste extremeño.

Canal Extremadura Desde esta atalaya dominaba un territorio estratégico y controlaba antiguas vías de comunicación entre la Meseta y Andalucía

6 Agosto 2026, 07:29 | Actualizado 6 Agosto 2026, 07:37

En el límite entre La Siberia y La Serena, sobre un espectacular promontorio de roca, una fortaleza parece formar parte de la propia montaña. Es el castillo de Capilla, un mirador histórico desde el que el paisaje del noreste extremeño se despliega con el embalse del Zújar y la Sierra de Palenque como protagonistas.

Su emplazamiento explica su importancia. Desde esta atalaya dominaba un territorio estratégico y controlaba antiguas vías de comunicación entre la Meseta y Andalucía. Sus orígenes se remontan a época andalusí, en el periodo almohade, y tras la conquista cristiana pasó a manos de diferentes señoríos, entre ellos la Orden del Temple, convirtiéndose durante siglos en una pieza clave de la defensa de la frontera.

Pero si algo hace especial al castillo de Capilla es su integración con el paisaje. No es una fortaleza levantada sobre la roca, sino una construcción que parece haber nacido de ella. Sus murallas siguen la forma del cerro y aprovechan los desniveles naturales como parte de su sistema defensivo, convirtiéndolo en una de las fortalezas roqueras más singulares de Extremadura.

El paso del tiempo y el abandono pusieron en riesgo la conservación de este conjunto histórico. La falta de uso y el deterioro fueron borrando parte de la huella de una fortaleza que durante siglos había dominado el territorio. La recuperación del castillo permitió devolver protagonismo a un patrimonio que permanecía oculto y recuperar su valor histórico y paisajístico.

Las actuaciones de consolidación y rehabilitación han convertido al castillo de Capilla en un referente de intervención sobre patrimonio defensivo. Los trabajos han permitido recuperar elementos como sus murallas, torres, accesos y recorridos interiores, garantizando la conservación del conjunto y facilitando que hoy pueda recorrerse y disfrutarse.

Entre sus elementos más destacados se encuentran sus torres defensivas, sus lienzos de muralla adaptados al terreno y los restos arqueológicos que recuerdan las diferentes etapas históricas que ha vivido este enclave.

Hoy, subir hasta el castillo de Capilla es mucho más que visitar una fortaleza medieval. Es asomarse a uno de los grandes balcones naturales de Extremadura, un lugar donde la historia y el paisaje se encuentran: la piedra de sus murallas, la lámina de agua del Zújar y las sierras que rodean este rincón limítrofe entre comarcas.