El latido rural que mantiene viva la tradición del ojeo
Martes, 18 Noviembre 2025

Los ojeos de perdiz forman parte de la tradición cinegética española desde hace generaciones. Esta modalidad colectiva, perfectamente coordinada, tiene a la perdiz roja como su gran protagonista y símbolo de la caza menor. En cada jornada participan tiradores, ojeadores, perros de cobro y un equipo humano que hace posible la organización, tal y como se aprecia en este reportaje. Una actividad que, además, impulsa la economía local y ofrece oportunidades de trabajo en muchos pueblos.

 

Gracias a los ojeos, numerosas fincas cinegéticas se mantienen activas y se conservan paisajes característicos del monte bajo y la dehesa. Alrededor de esta modalidad se genera una demanda constante de servicios rurales: hospedaje, transporte, restauración y guías especializados, lo que ayuda a dinamizar la vida en las zonas más despobladas.

 

Por otro lado, el ojeo requiere una gestión rigurosa de las poblaciones de perdiz roja, promoviendo el equilibrio y la sostenibilidad. Esta planificación garantiza que la especie y su hábitat sigan prosperando, permitiendo que esta tradición siga siendo compatible con la conservación del entorno natural.